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22 de febrero de 2018

HISTORIA DE LAS CONQUISTAS LABORALES DEL INAH Y SU ACTUALIDAD

Yo creo que el conocimiento sobre el pasado se puede compartir o incluso enriquecer y muy acaso, perfeccionar; eso pasa mucho con la historia, ciencia que se basa en fuentes informativas que a veces se maquillan para bien o para mal y se vuelve  el gran reto y trabajo del historiador: No permitir que el polvo del olvido cubra hechos significativos o que se deformen de acuerdo a una visión acomodaticia. Lo que sí es más difícil de transmitir, son las emociones, los sentimientos, la pasión y el contexto de esas vivencias.

Es por eso que es muy agradecible que el día de hoy estuvieron en un taller organizado por el Comité Ejecutivo de la Sección Hidalgo del Sindicato Nacional Democrático de Trabajadores de la Secretaría de Cultura, (El curso se llamó “Historia y actualidad de las conquistas laborales en el INAH”), dos paladines de la lucha sindical, forjadores de algún modo de lo que se tiene ahora, que para nada es menor. El Instituto Nacional de Antropología e Historia es referente a nivel Latinoamérica, por su ideología vanguardista, que lo ha llevado a destacar por sus conquistas laborales. Pero ser progresista no es tan fácil, hay que estudiar, debatir, intercambiar, aprender, sufrir  y amar la materia de trabajo. Cuando se hace un daño al patrimonio cultural, se lo hacen a la identidad del pueblo de México y nosotros nos lo tomamos como personal.

Ya por libros o documentales, conocemos la grandeza y diversidad de los bienes patrimoniales de México, pero cuando se visita un museo o una zona arqueológica, y que uno sabe todo lo complejo y plural que significa mostrar un acervo tan importante al público, se prende la conciencia irremediablemente, de orgullo y se vuelve una razón filosófica más para agradecer a Dios tantas oportunidades. Se pone uno la capa de super héroe para defender lo que manos mexicanas hicieron y que ahora nos toca a nosotros defender.
Trabajar definitivamente es una bendición, pero trabajar para preservar la memoria de MEXICO, es todo un privilegio. Un honor.

Este curso taller, fue pensado como una estrategia ideológica, para concientizar a los trabajadores de nuevo ingreso, (algunos de ellos entraron sólo por la fortuna de un apellido), para dar a entender que las conquistas laborables de las que ahora se goza, son fruto de un muy arduo y penoso trabajo, que algunos idealistas soñaron y que lograron, otros más las consolidaron y  a otras generaciones contemporáneas corresponde respetar y mantener, pero no como una dadiva o entrega política, sino como corresponde a un trabajo especializado y con amor. Es lo que se llamó en algún momento sudar la camiseta, pero no únicamente por dinero, sino por convicción, por gusto diría yo. Mi frase que todo mundo conoce, es: “Si yo fuera rico, haría todo esto gratis”.

Fue una jornada muy didáctica y afable. Como expositores contamos con el arquitecto Stanislao Labra, icono del sindicalismo mexicano, con 51 años de servicio, precursor y co-fundador de lo que fue la celebérrima D III 24. Labra nos dio datos, fechas, nombres y hasta nos mostró los primeros documentos obtenidos de las autoridades en turno. Él y un grupo de entusiastas lograron todo lo que tenemos ahora: Las Condiciones Generales de Trabajo (Digamos la constitución laboral), el Convenio de Prestaciones Socio-económicas, el reconocimiento de que el trabajador del INAH es un técnico, es decir un especialista. Fue un lujo escucharlo. Un actor viviente de la represión gubernamental del 68 y del 71. Muchos de sus amigos y conocidos fueron acribillados por las balas de la intolerancia ideológica del Estado, mejor, del gobierno.


Antes de Labra, estuvo el muy admirado Mtro. Francisco Galván, que sabe de todo, casi ha estado en todo y lo cuenta de una manera muy entretenida. Paco colaboró conmigo como instructor de diferentes cursos que organicé cuando fui representante nacional del grupo de Profesionistas en Gestión del Patrimonio Cultural, del cual, él de hecho, fue impulsor del puesto que tiene la finalidad de ubicar a trabajadores con formación académica, incluso los que cuentan con posgrado. Inteligente, motivador y propositivo.
Entre los temas tratados, a pesar del poco tiempo, estuvieron: Antecedentes de las relaciones laborales del INAH en la Ley Orgánica 1938/1939 y la apertura democrática. La democratización de los trabajadores del INAH y sus Condiciones Generales de Trabajo. La consolidación de la democracia del INAH, convenio de equiparación salarial y sus prestaciones. Los trabajadores del INAH frente al cambio de modelo de desarrollo nacional, el neoliberalismo 1982/2000.Golpe de timón y ruptura histórica del binomio educación y cultura, la Secretaría de Cultura 2001-2015.

Pero no sólo estuvo la parte de recuperación histórica y su contraste con la actualidad, también nos acompañó el Ing. Erik Yatzgar Chew, del Sindicato de Telefonistas e integrante de Frente Amplio Social Unitario, que reúne a los sindicatos democráticos de México y que aparte de que nos hizo una revisión ( y yo diría que hasta una corrección histórica), nos invitó para que este sábado 24 de febrero, participemos en un taller sobre equidad de género en el ámbito laboral, la cita es a las 9:00 horas en el local del sindicato de telefonistas, aquí en Pachuca, que se encuentra en la calle de Abasolo, casi esquina con Guzmán Mayer.

Para redondear este gran día y como si no hubiese sido suficiente, el gran  Ernesto López Ortega, un extraordinario poeta y cantante de trova, de esa que ya no se ve ni se oye, pero que hace muchos años, era casi la única forma de expresión de la juventud, (junto, quizá con los grafitis, que creo, en este tiempo comenzaron). Ernesto nos deleitó con sus poemas y canciones, nuestro artista ha  participado con connotados intérpretes, (entre ellos, fue guitarrista de Óscar Chávez). Hoy tuvimos el privilegio de escuchar su poesía crítica y sus hermosas canciones. Ernesto acostumbra recitar una poesía y luego cantar una canción. 

Al final de todo esto, hubo una taquiza deliciosa, chicharrón en salsa verde, huevo con nopales, papas con chorizo y frijoles.
Felicito a mi comité, a mi secretario y a todos los trabajadores que creemos en los modelos democráticos y progresistas.
No sé a quién se le ocurrió esa frase, que gráficamente se representa con el puño izquierdo levantado, pero me gusta mucho:

¡UNIDOS Y ORGANIZADOS VENCEREMOS!


20 de noviembre de 2016

LOS HIJOS DE EMILIANO ZAPATA Y LA INSTITUCIONALIZACIÓN DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA



Siempre me he identificado con la ideología política y social de algunos próceres mexicanos ejemplares, de manera más que significativa. En la trascendental etapa de la Revolución Mexicana, hubo algunas figuras polémicas, pero creo que finalmente imprescindibles. Emiliano zapata sería sin duda, el mejor ejemplo, su famoso lema de “Tierra y Libertad” resume parte de su pensamiento libertario, igualitario y agrarista. El general no buscaba en sí, el poder como otros caudillos, sólo anhelaba combatir la desproporción económica (y probablemente educativa) de algunos mexicanos; de ahí nace mi genuina admiración. Su lucha fue la defensa de las comunidades indígenas, campesinas, y por extensión, de las clases obreras o populares, o sea  las pobres.
Por eso, para el Centro INAH Hidalgo, fue un placer y un honor, invitar a uno de los descendientes del gran general: el historiador Edgar Rafael Castro Zapata, quien nos convidó de una incomparable conferencia titulada “Los hijos de Emiliano Zapata y la institucionalización de la Revolución, (1919-1979)”. Claro que se dijeron algunos puntos ya tratados por la historia oficial, pero también el licenciado Castro comentó algunas anécdotas que sólo se transmiten por tradición oral y lo más importante, nos compartió algunas imágenes y fotografías de los álbumes familiares.


Invitamos a la charla a muchos niños de primaria los cuales se fueron felices al entender que la historia es una entidad viva. El general Emiliano Zapata ocupa un destacado lugar en el Panteón de Héroes Nacionales y su nombre e ideario ha inspirado a muchísimos otros hombres que buscan la igualdad social; también su ejemplo ha inspirado a no pocos movimientos que han sido animados por la justicia, un derecho humano irrenunciable.


¡Que feliz me hace coadyuvar a que los infantes de ahora aprecien nuestro pasado tan glorioso!

22 de diciembre de 2015

EL FORMATO DE CARTUCHO

Cuando yo entré por primera vez a ese espacio sagrado que se le conoce con el nombre de cabina de radio, sólo tenía los conocimientos más elementales y rudimentarios sobre los aspectos técnicos de ese importante medio de comunicación. En ese tiempo nosotros los fans, veíamos  a los locutores con cierto miedo, respeto e incredulidad, era toda una emoción conocerlos y de cualquier forma era fascinante verlos hablar “en persona”.

Entonces se trabajaba con dos tornamesas reproductoras del llamado acetato, es decir, los discos vinilos o gramofónicos de siete y doce pulgadas, (que se conocían con el nombre de sencillos o Larga Duración, -LP-) que se reproducían al momento y esa era la parte musical que salía al aire. Para el uso frecuente de promocionales o de algunas canciones mismas, se transfería el contenido de los discos a un formato llamado cartucho de cinta de ocho pistas (o eight-track cartridge), que era la forma común de presentar entradas, salidas o cualquier otro tipo de promocional grabado. Se ponían en una cartuchera habilitada, ¡Y eso era la magia de la radio!

35 años después puede tener acceso a un cartucho original de Los Beatles, que se llegaron a vender de manera oficial, particularmente para las estaciones de radio, pues el usuario común tenía primero el disco vinil de 45 o 33 revoluciones por minuto; luego apareció de manera comercial el audiotape o casete, que era muy práctico de manejar, e incluso de transportar, ambas cintas magnetofónicas fueron desarrolladas hacia 1964, pero se popularizaron años después y alcanzaron su cima a finales de los años setenta.

Podemos decir que estos formatos y aún otros como el DAT, son anteriores a la sorprendentemente llamada época digital, donde la tecnología es tan cotidiana como un día lleno de sol; en esta modernidad resalta sobre todo el CD y el Blu Ray. Desde luego que el video o el mundo de la película, ha tenido su propia historia seductora.

Ahora, prácticamente el cartucho es una pieza de museo. No se puede ver en ningún lado, pero no hay que olvidar que muchas generaciones aprendimos, disfrutamos, cantamos y bailamos en la radio con estos obsoletos formatos analógicos.


(En la parte superior de la foto, la entrada original del programa de radio “Concierto Beatle” en cartucho, de hace muchos años, que ahora afortunadamente, ya tiene un respaldo digital. ¿Cuántas veces esta cinta no habrá entrado y salido de la cartuchera, que encendía una luz, para advertir que ya se estaba transmitiendo al aire?).

29 de mayo de 2015

MI COLECCIÓN DE MONEDAS CONTEMPORÁNEAS DE MÉXICO



Larga y abundante es la historia de la moneda en el mundo, un objeto muy útil y práctico que facilita el intercambio comercial. Al parecer se inventó en Asia pero fueron los romanos quienes la difundieron y popularizaron por toda Europa.
En México, a la par del establecimiento del virreinato, se fundó la primera casa de acuñación de moneda metálica de todo el continente americano, (1536), esto debido en parte a la alta producción de plata que se obtenía de los llamados Reales de Minas, como Pachuca. En esos días la moneda tenía un valor intrínseco (y no fiduciario como ahora), lo que permitía el comercio, incluso internacional, pues la moneda de plata mexicana era muy aceptada por su pureza. Las monedas eran forjadas en plata o en oro y a veces en cobre. Ahora se fabrican con metales industriales o aleaciones y su valor lo respalda el estado emisor.

Aunque siempre he coleccionado muchísimos objetos, (de los cuales ya no tengo ninguno, salvo lo de Los Beatles), en realidad nunca he sido coleccionista de monedas (y si lo fuera, sería mejor de billetes actuales, ¡jé!), sin embargo he guardado a través de los años algunas piezas que han pasado por mis manos ya sea en forma de cambio o por alguna otra razón. Siempre me han llamado vivamente la atención las antigüedades, y al ver la inscripción de algunas de ellas, sobre todo la fecha, me invade la imaginación: ¿Por cuantas manos habrán pasado?, ¿Para que habrán servido?, ¿En que fueron gastadas?

Los objetos son memoria viva, es la historia que habla por sí sola.  Al ver estas monedas que guardo en un pequeñito envase, podemos referir algunos datos anecdóticos: por ejemplo, a nosotros de niños, (a mí sólo a veces), nos daban de raya 20 centavos, que alcanzaba para algunos dulces o un bolillo, (el pan de dulce costaba 25 centavos). El veinte, al ser una moneda grande servía para echar volados y de ahí nació la famosísima frase de ¿Águila o sol?, pues por el anverso la moneda en efecto traía un sol, y al reverso traía el escudo nacional con su muy conocida águila. Pero a veces sólo nos daban o nos encontrábamos en la calle una moneda de a cinco centavos, (tenía al frente una representación de Doña Josefa Ortiz de Domínguez), que era la de más baja denominación y a la que la gente bautizó como un “quinto”. Con ella sólo se podía acaso,  comprar un chicle. De ahí la expresión “¡No traigo, (o, no vale) ni un quinto! Desde luego ahora esos valores únicamente son simbólicos, porque para efectos prácticos solo se usa la mitad de un peso, es decir 50 centavos de acuerdo al sistema de equivalencia de que un peso se divide en cien centavos. Por cierto que el peso se llama así porque antes se pesaban los tepuzques o residuos de metales finos o preciosos y en ello radicaba su valor. Existe toda una ciencia para el estudio y clasificación de las monedas, la numismática.

Los famosos quintos


El peso mexicano, así de devaluado, es una de las monedas más importantes del mundo y la más negociada en América Latina -sin contar al dólar-. Por ejemplo, comparada con el peso chileno, el peso mexicano es una divisa “fuerte”, unas papas que aquí cuestan unos 16 pesos mexicanos, allá cuestan unos 700 pesos chilenos. En realidad es cuestión de los famosos ceros, porque aquí -por ejemplo-, muestro una moneda mexicana que valía 5, 000 pesos (viejos), y que ahora en teoría, sin tomar otros aspectos de la economía, son sólo cinco pesos (nuevos), mil veces menos valiosos, es decir, le quitaron tres ceros. Por eso ahora resulta curioso que al ver películas mexicanas anteriores a 1993, hablen que un vestido en un tianguis popular, cueste dos millones y medio de pesos. (Antes era fácil ser millonario, ahora ya nada más lo pueden ser unos cuantos).

Al reclasificar mis monedas, encontré que tengo de varios países, algunas de Sudamérica y Estados Unidos, pero otras de Europa, repito, no me dedico a coleccionar monedas, pero esas las guardé por motivos casi sentimentales. Las monedas que son actuales las conservo, porque fueron las primeras que cayeron en mis manos, como por ejemplo esa de cien pesos que por lo ridículamente pequeña que era, fue criticada y rechazada por la gente y hasta le hicieron una caricatura  en donde estaba Venustiano Carranza cantando: “¡No soy monedita de oro, pa´ caerles bien a todos!” (Canción muy famosa de Cuco Sánchez).  Lo que nunca me imaginé, pero es verdad, pues tengo un par de ejemplares de ellas, es que alguna vez existió en México como moneda de circulación oficial. ¡UN CENTAVO!

Con las aclaraciones ya expresadas, tenemos en la foto, monedas de a cinco mil y mil pesos, de a cien, cincuenta, veinte, diez, cinco, dos y un peso. Además de cincuenta, veinte, diez, cinco y un centavo. Como se puede apreciar, algunas fundiciones son horribles, pero otras sí son bonitas y claro que nos transportan a un viaje al pasado, pues el dinero es prácticamente lo que mueve a la sociedad y al mundo.
Cabe como reflexión final, pensar que la plata que estaba en el subsuelo que ahora pisamos los que vivimos en Pachuca, se encuentra en todo el mundo y  que ha sido motivo de muchas alegrías y tragedias.

El dinero es una mercancía universal que compra todo, pero no puede comprar amor.

Fracciones de dólar

Sudamérica


Otros







29 de diciembre de 2006

HUICHAPAN EN DICIEMBRE


Tardé muchos años en conocer la que con toda seguridad es la ciudad colonial más bella de todo el estado de Hidalgo, no por falta de ganas sino por falta de tiempo, pues Huichapan se encuentra a tres horas de la capital hidalguense, tiempo que sin pretexto, vale mucho la pena recorrer para conocer la ciudad cuyo nombre significa “Río de Sauces”.
Visité ésta belleza el posnavideño día 26 de diciembre de 2006, ¡Ah que hermoso lugar, que nos da mucho orgullo a los hidalguenses! Huichapan no es muy grande, pero está lleno de casas de cantera rosa, calles empedradas y maravillosas construcciones religiosas entre las que destacan la esplendorosa Parroquia de San Mateo, construida entre los años de 1753 y 1763, bajo la dirección del artesano Antonio Simón, que presume dos portadas bellísimas de cantera de estilo churrigueresco, su planta adopta la forma de una cruz cubierta de cañón corrido dividida en cuatro partes. También es digna de una visita, la Capilla del Calvario edificada en los años de 1751 al 1754 y las construcciones franciscanas del siglo XVI.
La antigua población tolteca que después fue una ciudad española, es cuna de notables personajes, entre ellos encontramos a Pedro María Anaya, distinguido militar que alcanzó el grado de general, fue ministro de guerra, (el equivalente a secretario de la Defensa Nacional de hoy), durante la presidencia de José Joaquín Herrera. Fue además diputado y presidente del Congreso, ocupó dos veces la Presidencia de la República como interino, (de hecho es el único hidalguense que ha ocupado la presidencia de la república aunque sea cubriendo un interinato). El general Anaya dirigió la defensa del Convento de Churubusco, durante la intervención norteamericana de 1847 en la cual cayó prisionero, ahí fue cuando pronunció sus inmortales palabras cuando le preguntaron si tenía parque: “Si tuviera yo parque, usted no estaría aquí”. Otros personajes ilustres nacidos en Huichapan son el insurgente Julián Villagrán y el compositor Abundio Martínez.
Uno de los sucesos más importantes y famosos de la historia de Huichapan sucedió el 16 de septiembre de 1812 fecha en que se conmemoró por primera vez en el país, el Grito de Independencia que fue celebrado por el general Ignacio López Rayón y don Andrés Quintana Roo en uno de los balcones del centro de la ciudad, que ahora es un museo.

En julio 15 del año 1868 se le concedió a Huichapan el título de “Ciudad de los Mártires de la Libertad” a través de un decreto estatal.

Yo estoy convencido que dentro de las maravillas arquitectónicas que tiene nuestro estado de Hidalgo, la zona de monumentos arqueológicos de Tula tiene todos los méritos y atributos para proponerse como candidato para ser declarada Patrimonio de la Humanidad misma que pone en su lista el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO.
Hidalgo sólo tiene declarados a dos pueblos mágicos que son Real del Monte y Huasca, una zona típica que es Huichapan mediante el decreto número 128, publicado en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Hidalgo, que emitió el ejecutivo estatal Arq. Guillermo Rosell de la Lama, el 8 de noviembre de 1983 la cual fue una iniciativa de ley para proteger y conservar la zona arquitectónica de la ciudad ribereña de los sauces, misma que actualmente junto a Acaxochitlan, Real del Monte, Mineral del Chico, Tianguistengo, Huasca y Nopala, están en trámite para obtener la declaratoria de zona de monumentos históricos, declaratoria que firma la presidencia de la república. Estamos en espera de que estas zonas de monumentos sean reconocidas como tal, Hidalgo lo merece, sin ninguna duda. Cabe por lo pronto decir que no dejes de visitar Huichapan y degustar los deliciosos alimentos que venden en su mercado, que además es muy económico. El transporte de Pachuca es cada hora y para llegar a la ciudad se pasa por Actopan e Ixmiquilipan, otras dos ciudades históricas que son tela aparte.

18 de noviembre de 2006

LA BIBLIOTECA DEL PRESIDIO DE PACHUCA

La consabida falta de fuentes originales que tiene nuestra ciudad, es decir, de documentos de primera mano que se conservan en archivos para su estudio, no es suficiente motivo para desdeñar la investigación histórica relativa al pasado de la capital del estado de Hidalgo. Existen otras fuentes, como por ejemplo las hemerográficas, que también arrojan mucha luz sobre ciertos episodios, personajes, inmuebles y otros elementos, que finalmente, nos dibujan una perspectiva más completa del ayer de nuestra minera urbe.

Haciendo un seguimiento en el periódico El Reconstructor, el cual se publicaba desde finales del siglo diecinueve, podemos enterarnos de un hecho significativo acaecido el lunes 10 de octubre de 1898: la inauguración del primer espacio cultural para personas privadas de su libertad, o en otras palabras, la biblioteca de la cárcel de estado.

El reclusorio estatal había sido instalado algunos años antes en parte de lo que fue el monumental edificio del Colegio Apostólico de Propaganda Fide de San Francisco de Pachuca, el cual desalojado por sus moradores originales, -los frailes de la Orden de la Más Estricta Observancia-, por varias disposiciones legales del gobierno de don Benito Juárez, fue cedido al Ayuntamiento de la ciudad. La construcción religiosa comenzó su finca en el año de 1596, pero fue hasta el siglo dieciocho en que su benefactor, don Pedro Romero de Terreros, impulsó las ampliaciones del convento con fines de mejorar el entrenamiento y educación de los seminaristas que se preparaban para ejercer la carrera de misionero religioso en la Sierra Gorda y el septentrión mexicano. La exclaustración de los regulares descalzos comenzó hacia 1861, después quedó abandonado el edificio por algún tiempo, hasta que se acondicionó entre sus espesos muros, la cárcel del estado.

A la inauguración de la Biblioteca del Presidio de Pachuca, realizada a las 10.30 horas de la mañana, asistió una comitiva compuesta entre otros por los señores padrinos Vicente Madrid y don Trinidad Vázquez; en el acto llevado a cabo en la capilla privada del conjunto arquitectónico, hizo uso de la palabra el señor don Manuel Aguirre Olvera quien entonces desempeñaba el cargo de alcalde. También concurrió al evento el señor gobernador don Pedro L. Rodríguez. Durante la emotiva ceremonia tocó la Banda de Música de la Escuela Correccional y la Banda de las Fuerzas de Infantería quienes entonaron el Himno Nacional y la Marcha de Honor. La Biblioteca se consolidó gracias a la iniciativa y empuje de Bernabé Bravo, director del periódico El Reconstructor. En cuanto al fondo de libros, este fue formado con varias donaciones, entre ellas la del señor Hevia y González quien donó 6 tomos de la Historia Universal, otros padrinos donaron obras de Alarcón, y muchos otros volúmenes más. (El Reconstructor, 16 octubre de 1898). Andando el tiempo, el acervo bibliográfico del local fue lentamente enriquecido, así el señor Licenciado don Francisco Hernández obsequió a la biblioteca tomos de música, cultivo de algodón, agricultura y un ejemplar destinado a aprender el oficio de tornero. (El Reconstructor, número 58, publicado el 18 diciembre de 1898).

La tarea educativa y libresca encaminada a lograr la readaptación social de los internos, no terminó con la apertura de la biblioteca. Pronto hubo una serie de conferencias dictadas por connotados hombres de la elite cultural y científica de la ciudad. La primera de ellas se realizó el 5 febrero de 1899 en la galera de sentenciados y estuvieron presentes 30 presos y el señor gobernador. En ella el notable gestor Bernabé Bravo propuso que las conferencias en la biblioteca se efectuaran regularmente en bien de las prisiones, con el objeto de mejorar en todos los sentidos las condiciones de quienes las ocupan.
La segunda conferencia se dio en marzo del mismo año y estuvo a cargo del Licenciado Don Joaquín González, terminó a las 12.20 horas. (ER núm. 66, 12 de febrero de 1899).

La tercera conferencia la dictó don Enrique Barredo el 9 de abril de 1899 (ER núm. 74). Hubo después un Informe sobre la Biblioteca el cual fue dado a conocer en el número 85 de El Reconstructor el cual se publicó el 25 de junio de 1899. La sexta fue realizada por don Felipe N. Barros. (ER núm. 88, 9 de julio de 1899). La séptima conferencia se efectuó el 6 agosto 1899, y estuvo a cargo de don Jesús M. Rábago. (ER núm. 93, 13 de agosto de 1899).

Nuestro informante daba muchas otras noticias de carácter político, comercial, nota roja y aspectos sociales: el número 88 del 9 julio de1899 pormenorizaba la inauguración de tres nuevas salas en el Hospital Civil de Pachuca las cuales tuvieron los siguientes nombres: sala Talavera, sala Montes de Oca y sala Ruiz Sandoval.

La octava y novena conferencias se dictaron el 3 de septiembre y 8 de octubre de 1899, según publicó el periódico en sus números 97 y 102 editados el 10 de septiembre y 8 de octubre del mismo año respectivamente.

Ya casi al finalizar el año, un artesano humilde de nombre Nacho Salgado donó a la biblioteca del Presidio, un ejemplar completo empastado del título “Historia General de México” del autor Don Niceto de Zamacois. (ER núm. 105, 5 de noviembre de 1899). El número 107 del 19 de noviembre daba a conocer que la Biblioteca del Presido, tenía ya 600 volúmenes.

Finalmente la décima y undécima conferencias, al menos de este primer periodo, se dictaron el 12 de noviembre y 3 de diciembre del año en cuestion; ésta última se celebró en la Galera número 2 de la Cárcel del Estado y estuvo al cuidado de don Gonzalo Castañeda.

Por otra parte, el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Hidalgo, Tomo XVI de junio de 1883 a mayo de 1884 editado en Pachuca en el mismo año de 1884, señala lo siguiente: “Frente al local donde se halla establecido el Presidio de esta ciudad, se ha construido un nuevo jardín con sus glorietas y una fuente. Débese la mejora a la actividad del Sr. Luis Lagarde, actual presidente del municipio y a la cooperación de varias personas respetables que se han dignado contribuir para la construcción de la obra.”

No conozco que final tuvo el importante fondo bibliográfico de la biblioteca carcelaria, lo cierto es que su sede, es decir el inmueble del ex convento de San Francisco, es ahora por mucho, el edificio colonial más antiguo e importante en los ámbitos artísticos, arquitectónicos, sociales y religiosos de la ciudad de Pachuca.

Foto: 12 de noviembre de 2006, azotea del exconvento de San Francico de Pachuca.



31 de octubre de 2006

EL CONVENTO AGUSTINO DE EPAZOYUCAN

Tardé como tres meses en cobrar mi primer sueldo ya como empleado del Instituto Nacional de Antropología e Historia, allá en el lejano 1987, en tanto, aprovechando el tiempo, fui tomando conciencia, adquiriendo conocimiento y, de modo gratuito, fui aprendiendo a amar al patrimonio cultural del mundo, de México y muy desde ese momento, de manera especial, al inconmensurable patrimonio costumbrista y edificado del estado de Hidalgo.
Entonces había que pagar un transporte colectivo para ir a Epazoyucan, lugar de adscripción de mi plaza por lo que tuve que tomar prestadas algunas monedas de cien pesos, de esas amarillas y chiquitas que traían la efigie de don Venustiano Carranza en actitud de estar cantando: “¡No soy monedita de oro…!” (en alusión al muy poco valor de la moneda, claro), de la fuente octagonal que ocupa el centro del claustro bajo, -y que luego supe no es la original-, prometiendo que las repondría algún día. Se requerían cuatro moneditas de esas para un viaje sencillo, lo que ahora equivale a unos seis pesos. Lo bueno es que los visitantes no dejaban de tentar al destino, pidiendo numerosos deseos al arrojar las monedas de espaldas. A veces pensaba yo con no poca infundada preocupación: ¡Ay señorita, mas puntería por favor!
Poco a poco fui aprendiendo y valorando la grandeza de los constructores de edificios y almas, y mientras admiraba cada detalle del edificio colonial, comenzado a construir en 1540 por los frailes de la orden de San Agustín que habían llegado a México, apenas siete años antes, nació en mi el gusto por las artes, la historia y la filosofía religiosa que guió cada movimiento de los que ahora propongo llamar por muchas razones, los “Albañiles de Dios”.
Todo es sobresaliente y hermoso en esta casa agustiniana: las columnas rematadas en capiteles estilizados, el refectorio, sala de profundis, celdas, (que por cierto en una de ellas está escrito con lápiz, al parecer por una audaz niña de secundaria: “Álvaro te amo”, sin que yo, el vigilante de la conservación del inmueble, me percatase en su momento de la agresión a los muros que han vencido al tiempo), tiene además un alfarje, es decir un envigado único en el país de casi trece metros de longitud con grabados de querubines e inscripciones en latín y náhuatl; pero sin duda lo mas maravilloso son sus pinturas murales de temática bíblica y llena de pasajes de la Pasión de Cristo, de las que puedo afirmar categóricamente que, quien no las conoce, nunca podrá sentirse orgulloso de ser hidalguense.
Sobre el particular, existen trabajos monográficos espléndidos y por lo pronto recomiendo el insuperable libro del Doctor Víctor Ballesteros que fue presentado en su segunda edición, el viernes 27 de octubre de 2006, precisamente en la nave de la iglesia advocada a San Andrés Apóstol por parte de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.
El municipio de Epazoyucan (que significa "Lugar de mucho epazote") goza de auténticas maravillas naturales y de muchos otros atractivos, pero mi convento que al menos durante dos años me dio de comer, -y me sigue dando pues un día antes de la presentación del libro di una visita guiada a las niñas de la foto de arriba -, representa el más sublime y magnifico encuentro con el pasado. Entonces, ¿Cómo no amar el trabajo de las órdenes religiosas asentadas en el territorio donde después nacimos nosotros?
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6 de diciembre de 2005

SAN JUAN TIZAHUAPAN


Alvaro Avila Cruz
El patronímico de San Juan Tizahuapan, tiene la característica muy común de las villas, pueblos y comunidades del México colonial, de ser un nombre compuesto, Al igual que muchas localidades, su denominación original prehispánica fue respetada por los conquistadores europeos –que al menos en el altiplano central casi siempre es una voz náhuatl,- precedida del nombre de un santo patrono católico.

La comunidad de Tizahuapan, municipio de Epazoyucan, Hidalgo, se localiza a una latitud 20 03´ 00” y a una longitud de 98 40´ 00”, con una altitud de 2400 a 2800 metros sobre el nivel del mar.

Su historia está íntimamente ligada a todos los pueblos del Valle de México: Dentro del horizonte clásico podemos ubicar a Teotihuacan como la primera ciudad como tal que floreció en Mesoamérica; llegó a ser el centro cultural y religioso más importante en este periodo de tiempo.
Tizahuapan al igual que otros centros urbanos de entonces, estaba sujetó a Teotihuacan, esto se debió a que la región era muy rica en una materia prima de gran valor e importancia: la obsidiana, piedra volcánica vítrea de color negro, verde oscuro o dorado, usada en la antigüedad para fabricar puntas de flecha, instrumentos cortantes, vasijas y esculturas pequeñas. La obsidiana del Cerro de los Cuchillos o Itztepetl cercano a Tizahuapan, era distribuida en varios puntos geográficos por la Ciudad de los Dioses o Teotihuacan.

La Mexica fue otra gran cultura que influenció en varios aspectos a la región. Los aztecas dentro de sus territorios sometidos, practicaron un intenso comercio y crearon mercados muy famosos, fueron magníficos artesanos, orfebres, lapidarios escultores y carpinteros. En el siglo XIV, ya constituido el reino de Acolhuacan, con cabecera en Texcoco, toda la región de Epazoyucan incluyendo Tizahuapan, quedó comprendida como zona tributaria de Tenochtitlan y Texcoco. Zempoala como jurisdicción estaba asignada a los cargos del señorío de Texcoco; es decir, los tributos que se colectaban ahí, se daban al huey tlatoani de Texcoco, mientras que Tizahuapan tributaba a la recamara del rey.

Al momento de la conquista de México, Epazoyucan, Pachuca y otros núcleos poblados del centro del actual estado de Hidalgo, pertenecían al reino de la Teotlalpan y al establecerse el nuevo gobierno español, se asentó el sistema de encomienda, quedando Tizahuapan dependiente de la Alcaldía Mayor de Zempoala incluida en la Provincia de México.

La división política antigua comenzaba en las cabeceras y pueblos sujetos a ella, los que a su vez tenían barrios o estancias. En ese sentido Zempoala era un capilxcazgo que quedó reducido a congregación religiosa de la que formó parte Epazoyucan y por ende Tizahuapan.

Tizahuapan, que fue estancia de Epazoyucan, se asentó a lo largo de un arroyo que bajaba de la sierra de Pachuca y que se aprovechó para riego y luego para abrevadero de los ganados. Los religiosos que evangelizaron el lugar fueron los de la orden de San Agustín.

San Juan Tizahuapan fue un poblado agrícola que sembraba maíz, frijol y chile; una unidad habitacional; posiblemente un taller de obsidiana o bien un punto de enlace de las minas con las urbes ya señaladas, lo cierto es que en la actualidad cuenta con vestigios arqueológicos de mucha relevancia, lo que bien amerita que se realicen proyectos de trabajo de investigación específicos y detenidos estudios a cargo de especialistas, con el fin de rescatar esta parte histórica del altépetl (pueblo antiguo) de San Juan Tizahuapan.

Teztahuapa (o Tezaguapa), es el nombre con el que el Códice de Zempoala y otras fuentes primarias refieren a la comunidad actual de San Juan.

alvavi@esmas.com

6 de julio de 2005

TRADICIÓN ORAL

TRADICION ORAL
Pr Alvaro Avila Cruz

Hemos visto que las crónicas religiosas tienen diversas fuentes, especialmente escritas. Pero la tradición oral toma fuerza en algunos aspectos específicos en la obra de los cronistas provinciales.
Para explicitar la tradición oral, nada mejor que el libro homónimo de Jan Vansina (Editorial Labor, España), en donde elabora una propuesta muy completa, sustentada por varios teóricos para entender la tradición oral.
Vansina comienza diciendo que la tradición oral forma parte de la etnohistoria, es decir, la ciencia que estudia el pasado de las etnias y constituye la principal fuente de las sociedades ágrafas o sin escritura, y es además, el origen de muchas fuentes escritas. El elemento primordial de la tradición oral es el testimonio, mismo que se Vansina nos da tres tipos de testimonios orales:
1. Rumores. No son tradiciones orales porque no conciernen al pasado, más bien son noticias; 2. Testimonio ocular. No son tradiciones orales porque no son narrados; 3.Tradición oral. Esta si concierne el pasado y es una narración verbal .
Las partes de la tradición oral, son las siguientes: un hecho, un primer observador que hace el prototestimonio, después la cadena de tradición, que viene a ser el testimonio auricular y por último el testimonio final.
Existe algunas ciencias que apoyan a la tradición oral en el valor de su apreciación, estas son la lingüística (ciencia del lenguaje humano); onomástica (se refiere a los nombres propios); toponimia (nombres propios de lugar); genealogía (lista de ascendientes).
Vansina cita en su obra a varios sociólogos, etnólogos e historiadores como Bernheim quien divide a la tradición oral en directa e indirecta y en especies de relato, saga (leyendas de Escandinavia), anécdota, proverbio y canto histórico.
Fender nos habla de la tradición oral anónima y autoral, por último Lowie, entre otros, alude al hombre primitivo el cual no tiene sentido de la historia, ni de la perspectiva histórica.
El testimonio verbal es un conjunto de declaraciones hechas por un mismo testigo respecto a una misma serie de hechos con una misma referencia. Sin embargo, este testimonio verbal al pasar de un individuo o individuos a otro u otros, puede tener añadiduras personales, omisiones, mezclas, alteraciones, falsificaciones, mentiras o errores. Y estas características que le da el transmisor al testimonio, pueden ser voluntarias, involuntarias, místicas o sociales.
Existen dos tipos de tradiciones orales muy diferenciadas, Cuajada. Son las que se repiten de memoria, ejemplo un poema; Libre. Se transmite a la manera del narrador, ejemplo un relato.
Una variante del primer testimonio, es un segundo testimonio, pero este también puede ser un testimonio distinto.
Existen también el testimonio colectivo, éste remonta una sola tradición, que es conservada por todo un grupo de personas.
En algunos casos es muy estricta la observancia de la repetición precisa, por ejemplo en Nueva Zelanda, una sola falla en el recitado, por parte de un sucesor del encargado oficial de la narración; arrastra la muerte del maestro.
Existen, por otra parte, las tradiciones esotéricas, estas son secretas y no pueden ser transmitidas por extraños y en ocasiones son rigurosamente hereditarias.
La tradición oral necesita para su conservación de ciertos medios mnemoténicos entre los que encontramos algunos bastones grabados, o el quipú de Perú, que son cuerdecillas que se atan en los sombreros. En Polinesia hay bastones con incisiones.
En otras partes existen los cantos, himnos y también los ritmos del tambor.
Otras formas de clasificar a las tradiciones orales son las siguientes:
Por su ente preservador y difusor, oficiales. Las que están ratificadas por el Estado Privadas: Se divulgan entre particulares.
Por su transmisión, con medios mnemotécnicos, sin medios mnemotécnicos, con enseñanza, sin enseñanza, con control, sin control, conservadoras por ciertos grupos, sin que las preserven ciertos grupos.
Por la forma de atestiguar, individual, colectiva, testimonio confrontado, testimonio por interrogatorio.
Por su duración de larga duración. Por ejemplo los cantos. De corta duración. Por ejemplo los proverbios.
La estructura del testimonio puede tener un texto formal si cumple con los requisitos de regularidad fonológica sintáctica. Será informal si, no tiene dicha regularidad.
Ahora, para analizar un testimonio, es decir un discurso que será al final, en algunos casos, un texto, es necesario identificar los siguientes elementos: episodio que son las partes en que está compuesto; la trama, es el eje de la narración, el marco se refiere a la especialidad y temporalidad de la trama, el tema es el título o sujeto general del texto, y el motivo, es la causa o causan que le dan origen.
En resumen, podemos decir que la tradición oral es una fuente histórica no escrita, que se transmite de boca en boca entre diversas generaciones, cuyos protagonistas son el testigo original que conoce y por ende puede dar el prototestimonio, el testigo auricular quien sirve de cadena o enlace, y el testigo final. Los testigos pueden deformar el testimonio debido a ciertos intereses o valores culturales, o bien a la psicología personal del testimonio, por mentira, error falsificación alteración, e incluso en la forma de narrar el testimonio, en donde no cambia el fondo pero si el revestido, cuando el testigo usa símbolos o imágenes poéticas (por ejemplo en Burundi, llaman al león, cazador de cebras).
También es importante tener en cuenta las palabras en desuso, o aquellas que por ciertas causas muy precisas han cambiado de significado.
Hasta aquí tenemos que la tradición oral es la fuente más importante para ciertos grupos, pero a pesar de su contundente importancia, para darle valor histórico pleno, es necesario apuntarla con otras fuentes.

21 de marzo de 2005

ALGUNOS ATRACTIVOS DE LAS CINCO REGIONES CULTURALES DEL ESTADO DE HIDALGO

Como es bien sabido por mucha gente, nuestra entidad posee un profundo acervo y diversidad cultural únicos, además de una incalculable riqueza natural.
Bastan unos cuantos kilómetros para cambiar de escenarios geográficos, bastan pocas horas para disfrutar distintos pueblos y ciudades de gran belleza, con su etnografía propia, y con sus múltiples paisajes y climas. Todo con el respaldo de una singular tradición e historia muy antiguas.
Así, se han delimitado cinco regiones típicas, que responden a ciertos criterios de carácter más bien geográfico: Región Pachuca, Valle del Mezquital, Tula-Tepeji, Tulancingo y Sierra y Huasteca Hidalguense.

En la ruta de los minerales o Región Pachuca, encontramos interesantes ejemplos de monumentos históricos, tanto de arquitectura civil como religiosa. En la capital del Estado de Hidalgo podemos admirar al antiguo colegio y convento franciscano con todos sus anexos, fundando en 1596; el Hospital y convento de San Juan de Dios, construido a partir de 1725; la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción fechada hacía 1553, con su relevante colección de pintura colonial, además de otros templos ubicados en distintos barrios de la ciudad. Del mismo modo, merecen destacarse dentro de esta región, los conventos de Zempoala, Epazoyucan, Villa de Tezontepec, Atotonilco el Grande, y las iglesia de Real del Monte, del Chico y Tizayuca.
Dentro de los monumentos civiles e industriales de la región, sobresalen la Hacienda de Purísima Concepción construida en la segunda mitad del siglo XVI y en donde Bartolomé de Medina perfeccionó su sistema de beneficio de metales, conocido como amalgamación y el edificio de la Caja Real levantado en 1670, ambos en Pachuca; cerca de Huasca encontramos las Haciendas del conde de Regla y en Mineral del Chico la antigua casa del marqués del Villar; en Real del Monte predomina entre otros, la casa del Caballero de Calatrava construida en 1733.
Por su parte Santa María Tecajete, tiene atractivas haciendas pulqueras y Zempoala posee la más importante construcción civil de la colonia, de todo el siglo XVI: el acueducto del padre Tembleque.
En el ámbito arqueológico despuntan las minas prehispánicas de obsidiana en el cerro de las navajas, las pinturas rupestres de Bermúdez en Huasca y los sitios arqueológicos de Pachuca, uno ubicado cerca del panteón municipal y el otro en Carboneras en el municipio de Mineral del Chico. En Zempoala existen unas plataformas arqueológicas. También encontramos vestigios arqueológicos en el municipio de Mineral de la Reforma.

En la segunda región, identificada como el famoso Valle del Mezquital, existen monumentos históricos en los cuales se conservan ciertas manifestaciones artísticas indígenas, el ejemplo más notable se encuentra en la parroquia y ex convento de Ixmiquilpan.
En la capilla de Santa María Amealco, en Chapantongo, se encuentra un jeroglífico prehispánico y las cruces atriales de Alfajayucan, Huichapan y Tezoquipan poseen asimismo, elementos indígenas.
Monumentos históricos con estilo barroco y churrigueresco se encuentran en Huichapan. La capilla del Carmen, la iglesia de Orizabita en Ixmiquilpan y el Santuario de Cardonal, son buenos ejemplos de estos recargados estilos artísticos.
Existen construcciones aparentemente modestas como la capilla de Yonthé Chico, Alfajayucan. Portezuelo, Tasquillo, y otras que son muy meritorias de una placentera y educativa visita.
Las haciendas y ranchos históricos no son escasos en municipio de Huichapan, donde se encuentra además, un importante acueducto. Otro puente muy interesante del siglo XVII se conserva en Ixmiquilpan.

Respecto a Tula-Tepejí, podríamos decir que en sus municipios abundan los sitios arqueológicos sobresaliendo por supuesto Tula, donde se construyó una importante ciudad o metrópoli, que alberga a los gigantes de piedra o mejor conocidos, atlantes.
En Mixquiahuala existen basamentos piramidales; y montículos prehispánicos hay algunos registrados en Ajacuba - vestigios de una fortaleza arqueológica- y en sitios como Chingú, en Atitalaquia, San Agustín Tlaxiaca y en Tepejí del Río.
Dentro de los monumentos históricos destacables de esta región, podemos señalar los de Actopan y su impresionante convento agustino, Tepejí, Tula, Tlahuelipan, Tepetitlán, Atotonilco de Tula, Tlamaco y Yolotepec. Por su parte en Michimaloya y Santa María del Pino existen capillas abiertas.
En Tetepango, Atitalaquia y San Salvador podemos encontrar manifestaciones artísticas del barroco.
En Actopan se conservan además acueductos, puentes, fuentes y kioscos, propios de una ciudad colonial.

La región de Tulancingo cuenta del mismo modo con una abundante riqueza patrimonial arqueológica. En Huapalcalco encontramos pinturas rupestres en acantilados y abrigos rocosos. La zona arqueológica de Huapacalco fue un sitio estratégico comercial de los teotihuacanos donde también hubo influencia de la cultura tolteca. Aquí podemos encontrar un sorprendente basamento en forma de pirámide que sirvió como centro ceremonial.
Tenango de Doria y Santiago Tulantepec, sobresalen igualmente por su material arqueológico, en tanto Acatlán y Santa Ana Hueytlalpan son reconocidas por sus sitios de petroglifos. Agua Blanca también tiene petrograbados con formas geométricas y motivos animalísticos.
La catedral de Tulancingo sobresale como uno de los más importantes monumentos históricos, amen de que la bella ciudad cuenta con otras edificaciones históricas como la Casa de los Chabacanos.
El exconvento de San Miguel de Acatlán tiene una incomparable colección documental y objetual, en tanto debemos destacar también la parroquia de Huehuetla.
Son muy importantes y dignos de ser visitados, los retablos de Santa María Nativitas, Cuautepec y los de la parroquia del señor de Singuilucan.
En Cuautepec podemos admirar una antigua hacienda agrícola y ganadera.
La región tiene como producciones artesanales, buenos ejemplos de alfarería industrial, textil, fundición y máscaras, entre otros.

La última región, es decir la Sierra y Huasteca Hidalguense es una de las más hermosas postales de nuestro Estado y es definitivamente muy significativa en materia de patrimonio cultural, pues en ella se asentaron grupos humanos prehispánicos como los tepehuas y los huastecos.
En el municipio de Mezquititlán encontramos por ejemplo, pinturas rupestres, las famosas pinturas de Xoxoteco y la iglesia de San Nicolás que posee un hermoso retablo virreinal.
En los alrededores de Metztitlán existen sitios y plataformas arqueológicos, la parroquia de la cabecera, antiguo convento agustino cuenta con una vasta pintura religiosa.
También es destacable el exconvento de Molango, y la hoy catedral de San Agustín de Huejutla, misma que algún tiempo sirvió para alojar un convento franciscano. En Xochiatipan podemos admirar una parroquia del Siglo XVI.
Muchos otros municipios cuentan con sitios, esculturas o monumentos arqueológicos, es el caso de Calnali, Chapulhuacan, Pisaflores, Tepehuacán, Huautla, Jaltocán y Yahualica.
La producción artesanal en la región es muy variada y va desde objetos de barro, de palma, deshilados, objetos de fibra de lechuguilla, canastas de palma, de bejuco, campanas, sillas de madera, objetos de cuero y de pirotécnica.
Todo este vasto patrimonio, visto sólo a vuelo de pájaro, no es ni de lejos, el único que tiene el estado de Hidalgo, y se requeriría invertir horas, desde luego muy provechosas, en la búsqueda de sorpresas que seguramente encontraremos, y que no están consignadas en ninguna guía escrita. Hay que descubrirlas uno mismo. ¡Conozcamos Hidalgo, vale la pena!

Email: alvavi@esmas.com