9 de julio de 2008

EL PATRIMONIO CULTURAL DE MÉXICO, EN EL SECTOR EDUCATIVO

Sin lugar a dudas, la educación formal es la herramienta o instrumento por excelencia que puede hacer de un individuo, una persona integrada a la sociedad, llena de valores, respeto y solidaridad con sus semejantes, que son las características que le deben ayudar al perfeccionamiento social y a una mejor convivencia humana.

La historia de México busca precisamente esa integración: voltear la mirada al pasado, a las tradiciones, costumbres y conocimientos previos, significa enriquecer nuestro espíritu; cuando nos acercamos a lecturas, visitas a museos o sitios arqueológicos o históricos, podemos sentir la felicidad, los sufrimientos, las realizaciones y logros de toda una nación en su conjunto.

La historia nacional, es pues, un dilatado potencial, que posibilita soluciones a las problemáticas contemporáneas existentes. ¿De dónde venimos, a donde vamos? Sin embargo la historia no debe ser únicamente una repetición de una gran colección de datos, fechas y nombres, sino un ejercicio de interpretación, análisis y reflexión.

México es una nación pluricultural, multiétnica y plurilingüe, su patrimonio arqueológico, histórico, artístico, etnológico y cultural constituye un elemento fundamental de la identidad del mexicano.

En esa perspectiva, entendemos a la educación como un proceso noble, acrecentador, que va acompañado de la construcción de un ideal personal de vida y de un proyecto compartido en sociedad. Nuestro énfasis está puesto en una educación preocupada conscientemente en el desarrollo social integral y en dónde la revaloración del Patrimonio Cultural, así como su efectiva defensa, preservación y difusión, constituyan el motor que anime este proceso.

Pero la educación no solamente es una responsabilidad del Estado entendida ésta como una función pública y rectora, sino que es además, una tarea social de todos los actores y voluntades de la sociedad que debe iniciarse en el núcleo familiar.

El proceso educativo en los niños cumple un papel sustantivo en la posición estratégica del Patrimonio Cultural y de su conservación integral frente a un mundo en globalización, consumista y trivial; al posibilitar la composición de una corresponsabilidad, consciente y real, sobre nuestro maravilloso legado patrimonial.

La sociedad como un organismo vivo, debe contar con órganos, tejidos y células, sanos e integrados a un todo en una sinergia positiva y encauzada a los altos valores de nuestro destino.



Ahora bien, estas profundas meditaciones son difíciles de alcanzar para una persona que tiene estudios formales y una cierta capacidad crítica y de análisis de las complejidades sociales.
Entonces, ¿qué expectativas pudiera esperar un individuo con deficiencias en su educación, especialmente en la notoria ausencia del orgullo por nuestro Patrimonio Cultural?

El complemento de la formación estructural en la mente de algunos niños particularmente de centros urbanos, es la dañina televisión con su ideología subyacente. Muy conocida es la encuesta que se realizó entre menores de siete años, en donde los niños reconocieron el logotipo de las frituras Barcel, pero no reconocieron la efigie de algunos patriotas y héroes de nuestro panteón nacional. Recordemos que no es lo mismo formarse, informarse o deformarse.



Ante esta crisis, creo oportuno el momento para redefinir el espíritu que persiguen las materias de historia y civismo dentro de la educación elemental que se imparte en las escuelas primarias del país, y en ese sentido creemos que el patrimonio cultural debe estar comprendido dentro de los planes y programas de estudio del sector educativo, concretamente en el nivel básico y nivel medio, bien como tema obligatorio, o mejor aún, como materia curricular.

Según una definición elaborada por la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre el Patrimonio Cultural, celebrada en México en 1982, el Patrimonio Cultural de un pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, músicos, escritores y sabios, así como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular, y el conjunto de valores que dan sentido a la vida, es decir, las obras materiales y no materiales que expresan la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas.

En otras palabras, Patrimonio Cultural son todas las manifestaciones tangibles e intangibles, sean estos objetos, hallazgos, costumbres y tradiciones orales o escritas, que forjan la identidad a un pueblo y que por tanto deben preservarse como un valor alto de la colectividad.



Existe un organismo público creado y facultado por las leyes vigentes para procurar la protección del Patrimonio Cultural, que es el INAH el cual tiene como principales tareas: La investigación científica sobre antropología e historia; la conservación y restauración del Patrimonio Cultural arqueológico, histórico y paleontológico; la protección, conservación, restauración y recuperación de ese patrimonio, y la promoción y difusión de las materias y actividades de su competencia.

Un pueblo sin memoria es un pueblo destinado al olvido: Una sociedad que no quiere recordar o que recuerda indebidamente, se auto destruye. Entendamos aquí que me refiero a indebido, a la poca información que los niños tienen de su Patrimonio Cultural, al poco interés por descubrir el pasado glorioso de México, a la poca y muy mala infraestructura museística, (desde luego con sus notables excepciones), al desapego de actividades culturales, a la preferencia por el turismo recreativo respecto al turismo cultural, a la predilección que tienen los niños, por ejemplo para ir a Disneylandia respecto a conocer la zona arqueológica de Teotihuacan, a la comida y modas extranjeras en perjuicio de nuestra muy vasta y deliciosa gastronomía, nuestros paisajes mágicos, nuestras tradiciones, ceremonias, lenguas, costumbres, leyendas, cuentos, narraciones, poemas, vestidos, música, danza, monumentos prehispánicos o recintos religiosos y un larguísimo etcétera con los cuales nuestro país fue bendecido y de los cuales debemos sentirnos muy beneficiados y orgullosos.

Es la falta de esta conciencia y la justa valoración del Patrimonio Cultural mexicano e hidalguense por ciertas autoridades educativas, lo que hace que algunos niños jueguen frontón en la inconmensurable capilla abierta del ex convento de San Nicolás de Tolentino de Actopan, Hidalgo, una gema histórica de México; o que hagan las perniciosas pintas o grafitis en monumentos históricos o artísticos como en nuestro Reloj Monumental de Pachuca, que ha recibido todo tipo de agresiones.



Estos, y otros muchos efectos negativos, son el resultado de un inadecuado y muchas veces inexistente acercamiento con el Patrimonio Cultural desde la niñez, por lo que propongo enfáticamente, que la Secretaría de Educación Pública, propicie este feliz contacto con el Patrimonio Cultural, creando la disciplina como materia autónoma o bien, destinándole más tiempo. Que no solo incluya horas de teoría como cumplimiento a un plan o programa del sector educativo, sino que además se creen museos interactivos o lúdicos, y se constituya un hábito la visita a sitios de interés con alto contenido de Patrimonio Cultural.



La salvaguarda y defensa de lo nuestro no debe quedar solo en las manos de los especialistas, ni ser el resultado de acciones institucionales. Lo que es de todos, lo debemos proteger todos, pero para alcanzar ese ardor patriótico primero es necesario conocer el Patrimonio Cultural de México, lo que traerá como consecuencia, la mexicanidad, una verdadera identidad y una intensa preservación y orgullo por los valores colectivos.

¿Cómo se puede hacer? Bueno, a través del Consejo Nacional de Participación Social en la Educación a que se refiere el Artículo 72 de la Ley General de Educación, o por la nueva Comisión Nacional para la Preservación del Patrimonio Cultural, la cual tiene equivalentes locales en los Estados, o bien la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados. Todos debemos exigir a nuestros representantes políticos, mayor voluntad e interés para este tema tan importante para México.
Recordemos finalmente que educar es conservar lo conveniente, modernizarlo y adecuarlo a nuestra realidad actual.

1 comentario:

pamela dijo...

Existe un organismo público creado y facultado por las leyes vigentes para procurar la protección del Patrimonio Cultural, que es el INAH el cual tiene como principales tareas: La investigación científica sobre antropología e historia; la conservación y restauración del Patrimonio Cultural arqueológico, histórico y paleontológico; la protección, conservación, restauración y recuperación de ese patrimonio, y la promoción y difusión de las materias y actividades de su competencia.
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