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10 de febrero de 2018

ENERGÍA ENAMORADA

Llegó mi turno para mudar de vecindario, se acabó el contrato, pero antes de dejar mi vieja casa, revisé algunos sitios de ella, por si olvidaba algo. Luego recordé que no tenía maleta para llevar nada y desistí de acto tan inútil. Busqué, miré y de pronto vi ese cuartito que está en la parte de atrás y que no sé si por nostalgia o pereza, nunca destruí, me dieron ganas de entrar, aunque tenía un viejo candado que puse un día que estaba en mi sano juicio. Rompí mis propias reglas y en un arrebato, entré. 
Encontré el lugar sombrío, olvidado como era la intención. Entre polvo y telarañas, todavía pude ver ese librito de la vanidad, lo tomé en las manos y se deshizo de viejo, -eso quiero pensar, no creo que lo haya destruido yo a propósito-. Ya no recuerdo, mi mente dejó de cooperar conmigo desde hace mucho. No me perdona muchas cosas. Es tan egoísta y rencorosa.

En una pared colgaba un cuadro singularmente bello, se llamaba Oración de la Mañana. Lo leí y me atrapó, pero como mi mente aún no se desenojaba conmigo, entendí que eso no es una oración, o si lo es, debería cambiársele el nombre, creo que debería llamarse “Pliego petitorio”, con emplazamiento a huelga, pues en todo el discurso amable y hasta sincero, sólo se le piden cosas a Dios: Fuerzas para seguir, entendimiento para el buen camino, aceptación para lo irremediable y en fin una serie de solicitudes a lo mejor sentidas pero muy ególatras. De hecho, creo que el Padre Nuestro no es una alabanza, son las siete peticiones que tiene cualquier humano cobarde. Sin embargo es la única oración que me sé y por eso la recito a veces. Pedir fuerzas a Dios significa que uno es un holgazán o un incapacitado y queremos que otro haga el trabajo que nos corresponde. Es irresponsable.

Creo que orar, para mí, significa reflexionar, evaluar, entender, aceptar, y sobre todo, AGRADECER, yo todas las mañanas pasó a mi iglesia de San Francisco, antes de registrar mi entrada laboral, y casi nunca pido. Agradezco, lleno de vergüenza, por las cosas buenas que tengo y a lo mejor no merezco. Es verdad lo reconozco, a Dios le he pedido amor, eso sí, y a veces mucho. Porque yo se lo doy, en realidad y con ese atrevimiento inconsciente que me caracteriza, le pido por los seres que amo, antes le pedía mucho perdón, pero ahora ya no. Sé que no merezco clemencia alguna y prefiero ser más inteligente y no perder el tiempo que además es muy poco, para pedir misericordia. Ya me sentiré mejor cuando pague mis errores, debilidades y pecados. Al fin soy humano y mortal. A Dios le ofrezco mi felicidad infinita, mi sufrimiento limitado y todo mi amor. No más.

Lo que sí hago es agradecer y tratar de sonreír a la gente, de no ser tan deshumano, de no ser un maldito protagonista, de dejarme llevar por el viento suave, soy una hoja de árbol más. Un pasajero de las escaleras eléctricas que se forma disciplinadamente para bajar.
Ayer que venía de la ciudad de México a la que fui para hacerme un estudio médico, - en realidad, todo eso lo hago para que no me estén diciendo de cosas porque no me atiendo-, vi que en la carretera había miles de autos, y pensé: “Los que vamos en esta dirección, acaso vamos a cumplir con nuestro destino, casi todos con ansiedad, porque estamos cansados. Metafóricamente vamos a la muerte, en tanto, los que vienen en dirección opuesta, van al nacer, a enfrentar la vida y luego tomarán el camino de regreso, es decir, a la nada. ¿De eso tan simple se trata la vida? “

Y mientras estaba dentro de ese aparato tecno-médico, -que me dijeron iba a durar veinte minutos la sesión sin que yo me pudiera mover-, para no asesinar a mi mente que habita en esta casa ya deteriorada por varios temblores, y para tener una idea aproximada de cuanto son esos veinte minutos de tortura, me puse a cantar completo el álbum Abbey Road, dura 47.15 segundos, o sea que cantando el lado A y parte del B, pronto saldría de eso. Así lo hice. ¡Gracias Beatles, recordar cosas bellas en momentos difíciles, no resuelven, pero ayudar a mitigar! La que me costó trabajo y que creo omití tiempo, es la de “I want you”. Las demás canciones, creo que mentalmente, las canté completas.

Poco después de eso, en un gran centro comercial (creo que es  el más grande que he visto hasta ahora), donde fluyen miles de corazones palpitantes, ideas, miedo, sangre, inconciencia, dinero, vanidad, juventud, vejez y por supuesto cientos de chicas guapas que nomás de verlas, no crees que esto tenga fin, pero que en realidad son un refrigerio, una ayudadita a bien morir. Un maquillaje mental nunca fue un estorbo. Siempre he pensado que la mujer es el azúcar del café. Uno ve con envidia, con sorpresa, lo maravilloso e injusto que es la vida. A veces el don de la reflexión es un castigo. Causa mucha impotencia ver tantas y tantas cosas: Personas que simplemente son felices y otros que nos atormentamos por no saber cuántas gotas tiene el mar, en lugar de ser felices. (Es como querer soplar aire en la cara con un abanico dentro de un cuarto caluroso, cuando en la calle hay mucho aire fresco y divertido que alegre nos espera) ¡Y vaya que me sobran motivos para ser feliz!  Hasta mis enfermedades y carencias son una fuente de felicidad, si les encuentra uno el sentido y el porqué.

En fin, creo que todo es un reto de Dios, para no aburrirnos y para alcanzar algún grado de conciencia, porque yo creo que es eso, y no la bondad del todo, lo que nos lleva a Él.
En ese centro comercial, como siempre, me puse a pensar: Las estrellas son infinitas, no se pueden ni calcular, y el físico que aventure una cifra, es simplemente un merolico. Lo que sí existe, pero que tampoco nadie lo puede saber, (es decir una cantidad límite al menos hasta el día de hoy), es ¿cuantas piezas dentales existirán en las bocas de las personas? Para eso sí hay un número. Eso pensé cuando una chica sonrió y mostró parte de su estructura ósea dental. No se puede saber,  pero al menos soy el único que piensa en esas bobadas. Yo siempre pienso en las cosas más simples de la vida y me asombran por su complejidad.

Seguí buscando en ese cuarto de trebejos, que honestamente olía mal y de pronto encontré un ente medio escondido, lamiéndose las heridas como un perro que no tiene para pagar a un veterinario, un órgano vivo, que palpitaba, confieso que curioso me acerqué. Esa cosa antiestética  ya estaba muy débil y muy vieja, sin maquillaje, con muy poco pelo delgado y canoso y sin dientes,  aun así me miró y me sonrió. Me coqueteó el maldito con esa sonrisa de moribundo que nadie puede soslayar. ¡Chantajista! Y por primera vez en mi vida y sin lástima, le dije: “Hola amigo” Después cambió su sonrisa conciliatoria y lloró, me abrazó. Yo voltee a mirar  al cuadro de las oraciones, esa de la Oración de la Mañana, porque no quería que me viera llorar, ni quería que me dijera “papá”. Yo era un orgulloso hasta ese día. De todos modos le pedí perdón y luego cantamos algunas canciones juntos. ¡La pasamos bien! Era nuestra despedida. Era mi corazón.

Preguntas hay, respuestas no, a veces es al revés. Eso es la vida y es compleja, pero vale la pena llegar hasta el último segundo. No soy polvo enamorado, sólo soy, una breve, y acaso, no una bonita energía enamorada, de color azul. Pero soy.



4 de septiembre de 2016

UNA TARDE CUALQUIERA

Era una tarde cualquiera en Pachuca, con esa ventisca acostumbrada, con ese sol pícaro, con esas nubes amigas y un cielo azul del cual es bien difícil tener un poco de desapego.

Era una plaza pública, una de esas pocas que existen en la ciudad, acaso célebre por su evidente abandono por parte de las autoridades. Empero, es la placita más céntrica y aun así, no seduce en lo más mínimo para ser visitada, a lo mejor por su complejo acceso. Diría yo que es un gran servicio sanitario, porque huele a orines todo el tiempo, aunque sinceramente no es sucia del todo. Está ubicada en una calle vehicular y no peatonal y quizá esa posición estratégica la hace única. Para mí significa algunos recuerdos tempranos porqué era frontera con mi antigua secundaría. 

En esa plaza, de pronto me vi atrapado en una estampa envidiable que Dios  me convidó: Don Pedro fue a comprarle una  coca cola a doña María, en él se notaba un algo de emoción y un envidiable gusto por vivir y un compartir un día más; en ella, algo de indiferencia o probablemente algo de miedo o hasta de memorias dolorosas. Pero  la dama aceptó el refresco; él, muy caballeroso, le compartió una monedas en el delantal de María. Ella seguía tejiendo. Creaba obras de arte que nadie comprenderá y que nadie valorará. Yo si pudiera, compraría ese tejido valioso, porque Dios le movía las manitas como se le hace a una linda títere, y ¡¡Cómo no amar una prenda así!! Ellos son amigos pero sospecho que Pedro está enamorado de María. Son dos ángeles y no importa su pasado ni por que llegaron a este bendito día que tuve el privilegio de ver la escena mágica y de capturar el ensueño del amor. Me di cuenta que ante esta realidad no sirve de nada escribir en una computadora la reflexión, mientras otros pasan hambre y frío, pero viven su vida de una forma tan linda. Es decir, le sonríen a la vida con una boca que no tiene dientes. Pero todas las sonrisas son bellas porque son humanas, aun así yo creo mucho más en las sonrisas desdentadas.

Mi vida aunque no ha sido nada fácil, (pobreza extrema, enfermedades incurables, traiciones amorosas y otros), es un verdadero paraíso frente a otros hermanitos que admiro mucho: María y Pedro me dieron la lección más grande mi vida. El amor existe, Hollywood es una ideología impuesta, Televisa es una basura absoluta  para el cerebro, Dios existe. El amor es la única razón por la cual estamos vivos.

Sigo siendo el favorito de Dios porque Él me da estos momentos tan sublimes. He vivido de todo, pero nunca me sublimé tanto hasta que vi la sonrisa linda de Pedro, guapo, formal, cuida coches quizá.
Un dialogó que penetro mi corazón fue el siguiente:
-Pedro: Tengo que ir a hacer los moldes
-María:  Mañana vas
-Pedro:  Bueno mañana voy.

¡Que hermosura! Él sólo quería un justificante y ella se lo dio. Así es de agraciada, de compleja y de sencilla la vida. A veces pienso que yo estaba solo, mirando las sombras con las que juega el rey sol, cuando se aburre en las tardes y que de pronto a mis espaldas aparecieron dos avecitas que hicieron todo lo que dije antes.

Sea lo que sea, otra vez me siento agradecido por el gran privilegio de vivir ese momento mágico e imborrable, y el otro crédito sí me lo doy yo. Soy un afortunado de haber tomado esta preciosa foto. Bendiciones María y Pedro por enseñarme la otra cara de la felicidad, gracias por existir. ¡De verdad los amo!



27 de marzo de 2016

SOLIPSISMO


El solipsismo es una palabra fácil de entender si se recurre a internet para conocer su significado. Pero aun después de conocer su definición, creo que pocos se sientan a tomar un café o una cerveza y a meditar sobre el concepto. Es verdad, el solipsismo es una creación filosófica o un modo distinto y acaso original de ver la vida. Solipsismo es una teoría de la existencia que asegura que sólo existe uno, uno que está diciendo esto. Es decir, que todas las realidades abstractas son producto de la propia mente. Todo lo sueño yo. Nada existe si mi mente no lo imagina. La realidad objetiva es inconsistente en caso de que ésta  fuera real, solo es comprensible a través de mi mente.
Sinceramente es bella pero inquietante esta teoría. ¿De verdad todo lo estoy soñando yo? ¿O es un dios el que me está soñando a mí?
"La vida es un sueño", obra de 1635 de Calderón de la Barca apuntala el pensamiento solipsista cuando el protagonista, Segismundo, encerrado desde que nació, en una torre, se pregunta si es real el mundo que ve a través de la ventana y las rejas, o a lo mejor esta vida en realidad no es más que un sueño. La vida o lo que creemos que es vida depende de factores, uno de ellos es salir de la torre y conocer otros pensamientos. Por ejemplo, todos conocemos que los judíos existen y tienen poder, pero hasta que se le conoce a uno de ellos se puede tener una certeza medianamente aceptable.
El solipsismo implica que cuando uno muera, de alguna forma se acaba la vida o lo que uno cree que es la vida. Uno imagina que después de muerto la vida continúa, que vendrán otros a formar capítulos nuevos al libro ya escrito.
Que el tuzobus tendrá más líneas, que el PRI dejará de gobernar, que la selección mexicana de futbol ganara un mundial, que al pueblo culto de México le importa un pito lo anterior. Pero sólo son construcciones de la mente. Que los prejuicios como el valor de la virginidad son sustituidos por el gran concepto del ser humano. Que Televisa no existe y si existe ya deja de embrutecer al pueblo. Todo lo anterior son especulaciones, son deseos reprimidos, son fantasmas de la mente. Quizá y a lo mejor sólo por eso, la filosofía es la madre de todas las ciencias, aunque no de para comer, pero es importante reflexionar un poco sobre las bellas piernas de la chica que está detrás de la butaca del cine. O sobre el pordiosero que pide limosna, o sobre la bruja que obtuvo todo prostituyendo su cuerpo y alma para alcanzar su felicidad escondida entre las minúsculas partículas blancas de la arena, y azul turquesa del mar y el cielo. Son valores que se llevan en el alma. Se trata del alma. Todo es un armastote cultural e ideológico: ser guapo, joven, culto y rico. Un príncipe de cuentos bobos. Escritos para robar y apoderarse de mentes débiles.
Pero todo eso es una vil imaginación, un maldito sueño, según los solipsistas.
En esta hermosa foto donde no se muestran traseros ni chichis de mujeres, se ve al personaje más importante de Pachuca, no es el presidente municipal ni algún político que vive del erario. A este admirado señor, tengo la fortuna de conocerlo desde hace más de veinte años, y sigue igual. Aportando al mundo. Uno es burgués, el otro es un hippie extremo, que al verlo en su minuciosidad y extremo pensamiento, se le caen a uno los calzones de vergüenza, y hasta se ofende al término hippie si uno se quiere etiquetar como tal. Uno, es uno más que no pasa hambre, que su problema es meramente ideológico por que el otro tiene poder de decisión, y hasta pareciera que sus opiniones son mejores que las de uno. 

La foto es hermosa por las burbujas y la gente cotidiana que solo quiere vivir y no pensar. Yo quisiera entrar al mundo de este mi personaje, pero no puedo, según el solipsismo, todo lo estoy imaginado yo. Todo lo creo yo. O, ¿Acaso él me está inventado a mí? ¿Acaso él, si alguna vez vio que yo tenía un teléfono celular para tomarle una foto, sólo lo estaba imaginado? No creo, yo no existo en su mente. Soy menos que su gis con el que pinta y traza el mundo. 

25 de septiembre de 2015

TUYA EN SEPTIEMBRE

Septiembre es un mes que siempre me ha gustado. Existen muchas canciones muy lindas que hacen referencia a este lapso otoñal, ya sea en la letra o en el título. Recuerdo -en inglés-, por ejemplo: Sealed with a Kiss de Brian Hyland, September Morn(ning) de Neil Diamond, September in the Rain de Frank Sinatra, See you in September de The Four Seasons y la clásica de clásicas que jamás me ha dejado de gustar desde que la conocí y que además fue uno de los primeros sencillos que compré en mi vida allá por 1978 o 79: September de Earth, Wind & Fire. Todas muy bien hechas y de alto contenido emocional.

No obstante, había de manera particular otra canción inquietante que escuché por primera vez en Radio 6 20 (¿Qué canción no conocí en ese entrañable y educativo espacio radiofónico?, desde luego estoy exagerando, pero básicamente esa estación fue la que formó mi cultura musical). Era una canción instrumental, rítmica, contagiosa y, hasta alegre y soñadora, se llamaba “Tuya en septiembre” con el ingente Bobby Darin.
Como buen coleccionista de música hermosa, emprendí una afanosa búsqueda tras ella (como tantas otras) por cielo, mar y tierra. Nunca la encontré.

Ya resignado, un buen día -uno de esos días en que se tiene mucha suerte-, andaba escudriñando, (es decir me andaba asomando, casi por inercia) en los botaderos de discos usados (en ese tiempo sólo eran vinilos), queriendo encontrar discos raros de Los Beatles. Para ello me habían dicho que en la colonia Roma de la ciudad de México había una tienda muy prestigiada en materiales discográficos de segunda mano, se llamaba Disco Recuerdo. En la primera oportunidad que tuve fui a la tienda en comento y comencé a hurgar en los cajones como de costumbre, ya cansado de ver casi lo mismo, de pronto vi un LP que me llamó mucho la atención por la portada que aunque era muy vieja, era a color, subí la mirada y leí con asombro que el intérprete del álbum era nada más ni nada menos que el genial multi instrumentista, cantante y compositor Bobby Darin. Hay que decir que el neoyorquino Darin tuvo éxitos sensacionales aunque a mí la canción que verdaderamente me fascina con su voz es “El mar” (esta pieza fue más conocida en la versión orquestal de Ray Conniff). Por instinto giré el disco para ver las melodías y cuando vi que traía la de Beyond the Sea, confirmé la sospecha de que el disco debía ser mío, cualquier duda se despejó cuando al final del listado venía “Come September”, que era nada más ni nada menos que la de “Tuya en septiembre”. Estreché el disco contra mi pecho y miré para todos lados, como tratando de evitar que alguien me lo pudiese arrebatar de las manos. Cuando pregunté por el costo, se me hizo una barbaridad el precio, muy alto, sobre todo si consideramos que era un disco usado; luego miré el vinil y me di cuenta que estaba en buen estado. Sin embargo lo que en realidad me sedujo y me empujo definitivamente para lograr su adquisición, fue que en la parte posterior tenía escrito a mano está leyenda:

“Recuerdo de cuando fuimos a ver esta película juntos, con amor, de César para Cristina, 28 de abril de 1962”.

En efecto, el álbum era el soundtrack o banda sonora de la película “Tuya en septiembre”, (yo hasta entonces no sabía que el tema le daba título a una película). La divertida comedia que fue filmada a color, estuvo protagonizada por el célebre galán Rock Hudson, Gina Lollobrigida y Sandra Dee, esposa del propio Bobby Darin quien también actúa en el filme que se estrenó en agosto de 1961 en Estados Unidos, bajo la dirección de Robert Mulligan con un guion de Stanley Shapiro.

La dedicatoria que venía escrita en el disco fue un dulce cordero para mi hambrienta imaginación de lobo. Me transporté a un mundo donde la juventud era otra, otras sus modas y otros sus gustos. (Fácilmente César y Cristina podrían ser mis padres). Mientras viajaba de regreso a casa, empecé a reconstruir muchos trocitos de un rompecabezas ficticio: ¿Habrán sido novios, o estaban en proceso? Se ve que a los dos les gustó la película, tan así que César compró el álbum y se lo obsequió a Cristina en un gestó caballeroso y conquistador por un lado, pero generoso y romántico por otro, pues cualquiera se hubiese quedado con el disco. ¿Fue una muestra de amistad o una señal de amor? ¿Qué habrá pasado con ellos? Sea lo que fuere, lo más probable es que esa relación terminó, o tal vez ni siquiera inició nunca. Pudo acabar de diferentes formas, un divorcio, la muerte de alguno de ellos, en fin. Una de las certezas exitosas que deduje, es que ella ya no quería saber nada de esa película o de ese disco, porqué de otro modo no se hubiese desprendido del supradicho, (aunque también cabe la posibilidad de que se lo hubiesen robado). En esos surcos se alojan momentos robados al tiempo que ya son de imposible reconstrucción histórica. Pero momentos al fin.

¡Son tantas cosas! Lo tangible y real es que el álbum ya convive en mis estantes rodeado de otros colegas con historias tan parecidas y a su vez tan distintas. Debido a los detalles comentados, es una de mis piezas favoritas. Y si por alguna casualidad extraña, Cesar, Cristina o algún hijo de ellos lee esto, sería increíblemente gustoso para mi devolverles el álbum.

Y como dice en la reseña de la contraportada:

“En síntesis: es un disco de electrizantes resultados”.


15 de mayo de 2015

EL PARQUE HIDALGO DE PACHUCA



Aquí estoy, sentando en el Parque Hidalgo de Pachuca, cerca de mi banca favorita, esperando a que la tarde me visite, esperando a que el sol se vaya y que la noche me invite, como casi siempre lo hace de forma rutinaria, a irme despacio. Estoy regalándome un pretencioso sol extrañamente bello y un cielo azul casi suave y comúnmente hermoso, estoy desperdiciando el tiempo de una forma mágica que tiene un raro sabor a nostalgia, ésta es un fantasma que ya no asusta y que convencí para que fuéramos amigos. Estoy mirando el mundo, inventado otra vez, (de manera necia y torpe), el lugar donde comencé a soñar y donde espero que mis huesos socarrones encuentren un reposo digno. Aquí estoy, mirando a las nubes y a mis árboles, que en realidad es lo único que me pertenece, (no son de nadie más). Estoy aquí, después de dejar todo y que todo me dejó a mí.

Lo peor y más lamentable de esta decepción romántica, es que todavía creo en el amor como creo en Dios, (sin uno no puede existir el otro). No lo digo como un suspiro final e indefenso, más bien debe interpretarse esto así: como un último dedo terco que no quería ser enterrado; y ante la última palada de la tierra sagrada y bendita, el dedo rebelde alcanzó a decir, “sí”. Mis lágrimas ya no se pudieron ver ni alcanzaron a mojar nada, pues la amada y piadosa tierra las apagó de inmediato, pero el último dedo informal, antes de ser invisible con el manto de la madre tierra, se movió. Y eso fue un, acaso, ¿“Te amo”? Si fue cierto  o no, debo decir en apego a la verdad que el quejido temerario e inusual, debió haber sido muy débil, sí muy débil, casi imperceptible, pero extremadamente sincero y desesperado. Y parece justamente que en ese momento tan delicado, la música del mundo asintió. Pero esto es sólo una apreciación vista de lejos. 

A lo mejor fue pura coincidencia.



18 de agosto de 2007

DESDE EL PASADO

No tuve suerte en mi momento ni en la oportunidad que la vida me dio; ninguna chica me amó lo suficiente. Y con tal de no quedarme sin amor, hoy recurro entusiasta al futuro, sé y estoy seguro que en esa inmensidad inconcebible de tiempo, algún corazón femenino sentirá algo de amor por mi. Lo creo por que el universo es muy grande y en él, debe caber un sentimiento para mi. A través de la magia psíquica del recuerdo y del pensamiento eterno, una chava creerá en mi y en el destino.
A ti te escribo desde el pasado, pues gozo con mi gran esperanza que deposité con un beso en esta carta que lancé al viento; te imagino bailar, te imagino vivir, y te imagino pensar en mi, tu mente hace el proceso de figurarme y eso me hace revivir. Gracias por amarme futura extraña, Desde aquí vivo por ti. Energía continua viajando por el tiempo y por el espacio. Sólo se mía. Mi corazón late todavía por ti desconocida niña que aunque no coincidimos en el tiempo, coincidimos en el amor y eso es lo más importante. No importa que todavía no hubieses nacido cuando yo ya había dejado de existir; esto es un reto al tiempo sólo por una cucharada dulce de amor. ¿Me crees si te digo que te amo?, ¿Lo sientes? Sólo di mi nombre y sabré que esta carta llegó a su destino.

13 de julio de 2007

ESTUDIO SOBRE UN LUGAR LLAMADO MIEDO MAYOR

Un historiador cuyas iniciales eran A.J.L. cansado de historiar a grandes hombres, grandes pueblos y grandes hazañas, decidió escribir sobre un terrible lugar lleno de miseria y soledad, en donde aún los despojos y basura, eran considerados entre los que vivían ahí, como bienes de gran valor, por lo que seguido se enfrentaban entre ellos -como perros furiosos y violentos-, todo por arrebatarse pequeñas cosas que para nosotros serían insignificantes, tales como momentos, palabras, suspiros, miradas, canciones, atardeceres, saltos de un perro, el toque de un dedo a la intimidad femenina, alguna atención humana, una canción con o sin poema, el canto de un pájaro al amanecer, un sentimiento festivo y en fin muchas cosas para las cuales el dinero sirve de bien poco. Algo especial en ellos son los cuartos vacíos, metafora que yo interpreté como los seres queridos que ya no están con ellos. Sustancia que al final volverá con Dios como un yo-yo. Sensuales y sensualistas regresarán a la mano del Gran Inventor.

Además, si añadimos que en ese raro lugar no había mucho dinero circulante, por lo mismo no había mucho que necesitar, a no ser la comida y el amor. “Pero esto es más bien instintivo que razonado” dijo el historiador en el prólogo de su valioso documento.

Eran los habitantes de este poblado, -dejó explicado el historiador en el escrito que descubrí y hoy presento- , más que animales, pero menos que humanos. Vivían en un caserío formado de desperdicios, lúgubre, falto de sanidad y coherencia. Este fue un pueblo a quien el historiador puso el nombre de Miedo Mayor, nunca se supo el porque de tal bautizo.
Sin embargo he aquí el precitado texto donde viene íntegra esta fantástica descripción:

“Miedo Mayor es un lugar donde casi nadie quiere ir. No, no es la muerte, pues los que viven aquí, también tienen miedo a morir y respetan mucho al cementerio que está en la curva de la carretera. Miedo Mayor es como un pueblo de puros barrios pobres donde no hay jardines, calles, ni cines, sólo mucha pobreza y sólo hay para divertirse una casa embrujada a la que llaman bar donde acuden los dolientes a buscar curación para los sinsabores de la vida, que ciertamente aquí, son muchos.”

“Esta casona apesta a historias rancias, a encuentros y desencuentros, apesta a vejez y si pone uno atención, casi se pueden oír todavía las risas de la noche anterior que encubiertas entre los rincones más insólitos, se aferran todavía más a sus queridos escondrijos para no caer al piso. Entre las grietas de los muros sucios también se ocultan algunas lágrimas bien disimuladas, aunque son las menos.”

“Los que viven en Miedo Mayor, -campesinos, obreros, comerciantes, desempleados, poetas, pintores, federicos, álvaros y pobres en general,- también tratan de sonreírle a la vida a pesar del nuevo día que tienen que enfrentar con hambre y otros problemas. Los ricos del otro pueblo despiertan y dan gracias a Dios por un nuevo día, le piden al Creador no enfermarse y viven buscando mejorar su vida y hasta piden en sus oraciones por los pobres que no son como ellos. Por otra parte, los habitantes de Miedo Mayor despiertan y se quejan con el Todopoderoso por no tener forma de conseguir lo indispensable para subsistir. Sólo se preocupan por comer y tener sexo al que le llaman hacer el amor sin tener pensamientos más altos.”

“Entre los fangos de Miedo Mayor (pues no podríamos llamarles calles), caminan entre otros, la Tristeza, que burlona anda contando historias inverosímiles, como aquella de cuando la Razón, -ebria durante tres días-, dijo que Dios no existía, salpicando de paso al arrabal de lodo e incertidumbre.”

“Los habitantes de Miedo Mayor también tienen fantasmas y dicen que son terribles, aunque casi nadie puede creer esto, ¡¡cómo si los fantasmas no pudiesen tener sus propios fantasmas!!
Miedo Mayor es un lugar de personajes absurdos: locos, sabios, filósofos, vagabundos, borrachos, prostitutas y enamorados (casi todos son esto último), gente baja y loca,(si es que se les puede llamar gente), que beben de la misma copa corriente y solo se distinguen de nosotros porque no tienen dinero, bienes materiales ni salud o pensamientos evolucionados.”

“Miedo Mayor es un lugar que aflige mucho pues ahí nunca sale el sol y a lo mejor por eso sus criaturas son deformes, pero eso a nadie le importa pues como no hay mucha luz, casi no se pueden ver muy bien entre ellos, además no tienen contrastes estéticos, pues nunca han visto a una persona normal y para ellos algunas mujeres feas son de lo más atractivo. Puede ser que no les parezcan bonitas a ellos, pero a lo mejor son muy seductoras, simplemente porque son, mujeres.”

“Las hembras que bailan en el salón maldecido están y son sucias por naturaleza, pero se mueven (si bien grotescamente), sólo para divertir a los hombres pobres, quienes sin dinero, tampoco tienen mucho que ofrecer, unas buscan pan, otros placer y lo buscan en este pantano oscuro, frío y maloliente donde desgraciadamente les tocó vivir. Es un lodazal castigado por los seres humanos, que no por Dios. Todas las creaciones sociales las inventan los ricos, los pobres sólo las imitan pues creen que es lo mejor que hay que hacer en este derrotero que los que sabemos, le llamamos vida, ellos ni siquiera saben que es esto que les pasa minuto a minuto tiene nombre, nombre que nosotros inventamos. (No tienen noción ni al menos del tiempo), pobres.”

“Ellos sólo se parecen a nosotros en que ambos sentimos amor, pero lo que en nosotros es erotismo refinado, en ellos es sexo vulgar; lo que en nosotros es ironía rebuscada y de buen gusto, en ellos es cinismo ignorante; lo que en nosotros es búsqueda esotérica, en ellos es borrachera mordaz e injustificada.”
Para acabar con esta tesis perfecta, digo, que ellos no pueden escribir de nosotros, pero nosotros sí podemos explicar la conducta de ellos, los pobres.”

“Para complementar mi investigación la cual dejo plasmada en estos apuntes, digo que hice algunas entrevistas a los habitantes de Miedo Mayor, el lugar que de no ser por mi, nadie más se habría enterado de su existencia. Primero le inquirí a una habitante de las muchas que merodean por aquí (que para ellos era una joven), sobre que pensaba ella de Dios, ella comentó, (si es que a eso se le puede llamar comentar), que para ellos Dios era un Solitario que durante un día de aburrimiento inventó al mundo y a sus inquilinos los cuales pagamos (dijo ella, yo no lo comparto, claro), una renta por dormir temporalmente en esta casota. Le pregunté a otro de los extraños vecinos del pueblo, sobre lo que él pensaba, (si es que ellos pueden pensar), respecto a la trascendencia humana; le expliqué, (si es que ellos pueden entender), que la conciencia que Dios nos dio, (para entender, darse cuenta, distinguir, saber y sentir que uno está vivo, entre otras cosas), (si es que a lo que ellos les pasa es vida), viene del pensamiento, el pensamiento viene de una actividad cerebral inducida por las neuronas y las neuronas trabajan sólo en seres pensantes y vivos, al morir éstas, también cesa la reflexión y desde luego, la conciencia. Si no hay conciencia, no sabe el ente que vive, pero tampoco NO sabe que NO vive, no sufre ni goza. El pensamiento y la idea de esta absurda especulación, está construido de esperanzas, de sustancias inmateriales pero reales, es decir, el pensamiento aunque abstracto, existe por sí, y el único testigo es la Fe, que fanática se aferra a creer en otra vida.

Le pregunté al ser espantoso que entrevisté, yo con libreta para apuntar sus reacciones que posiblemente no merezcan este estudio tan profundo, sobre lo que mi mente erudita me empujo a concluir, pero el muy cretino carente de criterio y conciencia me respondió (si es que a eso se le llama responder): “No tengo miedo a dormir, más bien tengo miedo a no despertar” (Já!como si ellos pudieran tener miedo).

21 de marzo de 2007

CICLOS: EQUINOCCIO DE PRIMAVERA

De pronto, vi imágenes, relaciones coherentes y procesé diferentes sensaciones. De pronto me di cuenta que estaba soñando, era sólo un sueño más, de esos cercanos al amanecer. De pronto reflexioné sobre lo soñado, analicé y evalué consecuencias de destinos alternos.
De pronto tomé conciencia de que estaba una vez más vivo, y me acordé de agradecerle infinitamente a Dios por esta nueva oportunidad, pues lo había prometido anoche antes de dormirme.
De pronto me dieron ganas de cantar y de sonreírle al nuevo día y en efecto, disfruté como pocas veces mis canciones que he escuchado por años.
De pronto, durante el día, dos chicas distintas me sonrieron de una forma que hace saltar al corazón de alegría.
Entendí que despertar significa renacer y de pronto, confronté a los ciclos: confronté a la nada con la conciencia, comprendí que la nada lleva ventaja, pues encierra a la muerte, al silencio, al fin del tiempo, al fin de la distancia, al ya no despertar nunca, que hasta parece un broma de mal gusto; pero la conciencia por entender y descifrar este punto, me parece que ganó esta desigual lucha; porque el amor que siento por Dios, por la humanidad y por la naturaleza, en realidad puede sentirse, puede verse, gozarse y en ese sentido, la nada no existe, es una noche sin duración que no merece mayores adjetivos, pues después de ella viene otro sueño, un nuevo amanecer y la dulzura de ver amigos, de admirar la belleza que nunca podré tener en mis manos, pero sí en mi espíritu por haberla visto y conocido. Y de pronto, después de este nuevo ciclo, no quedará otra que agradecerle infinitamente a Dios por esa nueva oportunidad, pues lo prometeré en la noche antes de dormirme.

22 de octubre de 2006

BRINCANDO JUBILOSO SOBRE UN HILO DELGADO


La vida es como un delgado hilo de muchos colores, texturas, grosores, rugosidades y direcciones, en el cual avanzamos cuan intrépidos trapecistas sin saber porqué. Sobre el hilo se gatea, camina, corre, o se detiene uno a descansar, sin saber jamás cuando se va a reventar la continuidad, la extensión, o ese hilo estrecho que a Dios se le ocurrió para llegar hasta Él.
El conducto débil se pude romper ahora o después, temprano o tarde, pero de que se revienta, se revienta irremediablemente, así que hay que disfrutarlo, mientras el Creador del Textil, el Inventor del Truco, no ordene que se rompa ahora ya. Él manda y nosotros sorprendidos por la inteligencia y conciencia que nos dio, obedecemos con gusto.

Pero eso no es vivir, vivir significa no saber que se camina sobre ese hilo delgado, como un niño de cinco años que no tiene conciencia de la muerte, o un joven de dieciséis, que aunque tiene conciencia no le importa. Pero un hombre de edad, ya sólo espera el desenlace y no se atreve a mirar adelante ni mirar atrás. A cada paso el hilo se adelgaza todavía más y la vara que nos da el equilibrio, se acorta peligrosamente un centímetro a cada paso, y no hay alternativa de no avanzar en el circo ante la mirada de los que pagaron boleto, se suspira, se cierra los ojos, se piensa en el pasado y en el presente, se dice una palabra bella a quien se ama, y se da un paso mas, esperando que el hilo no se rompa esta vez, (sólo una vez más), todavía hay otras cosas que hacer; de verdad, todavía hay muchas cosas que hacer unos pasos adelante.

Cree uno, al voltear hacia abajo y hacia arriba y al ver azorado sobre lo delicado que se camina, y que el hilo puede aguantar otra broma, pero al dar otro paso, nos damos cuenta que el endeble hilo nos puede quitar la maldita vanidad absurda.

A veces, al dar el otro paso, uno piensa que a lo mejor no se ha pisado con cierta firmeza sobre el hilo delgado, o a lo mejor aunque se pisó con seguridad, jamás se supo que se estaba pisando. O que se estaba caminado por un hilo largo que para otros fue muy corto, tan pequeño que no dio tiempo a comprender en donde se caminaba.

Mientras caminamos sobre la cuerda, a veces llueve sobre nosotros, a veces hay un sol esplendoroso, y vemos alrededor a los demás trapecistas, unos van más adelante, otros vienen retrasados, unos ya se cayeron, otros hacen piruetas sobre el cable que Dios nos prestó para atravesar el océano. Pero todos caerán, es el precio por tan inmensa felicidad regalada.

Y yo dije al dar un paso más en la cuerda sin red: “Que hermosa oportunidad significa arrastrarse, caminar o brincar en el hilo delgado, no se cuando se va a romper, pero soy feliz de no soltarme aún, y de dejar marcas atrás, y de tener conciencia de que estoy caminando sobre un hilo delgado que tanto amo” Cuando se rompa ya no podré decir lo que digo ahora: “¡¡Yuupii!! El hilo sí que aguanta.

Yo no estaba completamente seguro de traer a otros inocentes a caminar en la cuerda delgada, pero al intuir la intención de Dios, grité: ¡Vivan los hijos! al ver a la guapota dije sin freno: nena ¿traemos al mundo a otro trapecista para que pueda caminar como tú y como yo en este hilo delgado que estamos atravesando ahora? ¡Jé! Sólo necesito que acerques tu hilo al mío antes de que se rompa cualquiera de los dos, tú decides, en tanto haré otra pirueta, el hilo aguanta.
Foto: En la oficina, INAH Hidalgo, 12 octubre 2006.

28 de septiembre de 2006

SOBRE APARICIONES Y DESAPARICIONES (UNA ATENTA INVITACIÓN A SENTIR AMOR)

Hoy sufrimos, y sentimos envidia por los seres que allá, fuera de la ventana, son más felices que nosotros, ellos morirán también mañana, es nuestro consuelo final, pues todas las cosas deben pasar. Es una ondulación que no durará para siempre.

Aún con todo, es mucho egoísmo no querer morir, pues si los demás lo hacen ¿porqué uno no? Morir no es liberación, es parte de la vida misma, es una de las reglas que Dios inventó, a lo mejor lo hizo para maravillarnos todavía más. Él nos ha dado el peso que podemos cargar, no más, no menos y no podemos juzgar sus designios.

Sin embargo, aún con todas las advertencias dadas, no termino por entender a la vanidad humana. Creo que se debería tener un poco de respeto a esa regla final y rechazar de plano, toda la vida artificial y material que representa el poseer. Ese extraño impulso psicológico que nos empuja a ser dueños de cosas y a pretender ser más que los otros.
¡Que ridícula e ilusoria estabilidad nos dan los títulos, los bienes físicos, el dinero, el poder, el apego a la vida y juventud, el conocimiento y la conquista de corazones femeninos! Todo es una falsa óptica y el camino más engañoso a seguir.

Lo único trascendente y verdadero es el amor, éste no muere, no se compra, no se vende, no da prestigio, no engaña, no envicia, no se cuelga ostentosamente en la pared, no se publica, no se guarda en el bolsillo, en la cartera o en el banco. No es como el sexo que da muchísimo placer, pero que tarde o temprano se acaba. No envejece con la edad, no se maneja ni se construye con una fachada hermosísima con materiales exquisitos y muy caros. El amor no se puede presumir pues ni siquiera le gusta entrar a lugares finos o elegantes, no se le rinden homenajes, no le gusta la fama. El amor sólo puede ser sentido y vivido. No más.

No provoca frustración ni angustia al tratar de entenderlo o por desear conocerlo, no da celos, no causa burlas ni guerras.

El amor no es bello ni feo, sólo es amor, es una intención humanitaria mucho más que una idea o sentimiento, es el motivo de la creación, es el autobús que nos lleva por esta vida, llena de baches y paisajes maravillosos. Sorpresas, amigos y juegos.
Es un espíritu salvaje que corre libre por el bosque.

El amor no es tristeza, ni nostalgia, es un ángel que anuncia un nuevo día, un despertar lleno de júbilo.
El amor sólo puede espiarse en el brillo de una lágrima, y en el sonido de una sonrisa. Casi no pude vérsele, pues le gusta disfrazarse, si bien está en todos lados, menos escondido detrás de la luna.

Y yo dije: “Perdóname y gracias por permitirme decirte ´gracias´ te amo”.

Así que dejemos un momento el arado, perdonémonos otra vez, démonos otra oportunidad y sintamos amor, hoy se puede.
Foto: El Jarillal, Epazoyucan, Hidalgo, durante una comida del INAH.

3 de septiembre de 2006

SE VUELVE DIFÍCIL ENCONTRAR UNA SONRISA


Hoy escapé a la Isla del Ensueño porqué tenía ganas de volver a ser felíz, y lo soy, porque burlando a mis carceleros de la edad, pude fugarme hacia mis locos días jóvenes, hoy, este día, es la década de 1970, y sólo soy un ilusionado beisbolista, oyendo Radio 590, La Pantera, ¡oh que canciones tan bellas pasan en la radio!
Y hoy, abriendo los ojos, vi que en el presente, hay otro momento que igualmente amo, es una visita al circo que hicimos el 2 de septiembre de 2006, cumpleaños número 22 de Fernando, aquel chavo del poema del libro nunca leído.
Y yo, sigo con esas mañanas de terciopelo, cobijando mi edad en la guerra de las galaxias. Para no verme tan mal dije: "Deveras amo el beisbol tanto como el ajedrez, a lo mejor menos que a la mujer y que a la música, pero los amo", y la lectura es otra de mis pasiones; no se encelen paisajes y momentos de verdadera reflexión, en mi deforme corazón, caben comodamente todos ustedes. Feliz viaje. Ustedes y yo vamos hacia el futuro.
Hey! Aguas mis dos únicas lectoras, porque amenazo muy pronto con poner fotos de mi infancia, se valen mentadas.
Foto: Pablo, Kiki Dee y Álvaro.

26 de julio de 2006

MOVIMIENTO

Nada en la vida, muerte, o un estado intermedio, es más que movimiento. Estas líneas y su origen, sólo es movimiento. Es una idea simplista, pero por lo mismo, muy difícil de comprender, es engañosa. No es filosofía buena o mala, ni siquiera religiosa, solo es, movimiento. Resumen de un comentario, y hasta de un pensamiento. Hacer o no hacer significa que el mundo se mueve y sus contrarios lo demuestran.
¡Oh! de verdad amo con todo mi corazón, salir a la calle para admirar y ver gratuitamente mi gran fascinación, necesidad, vicio y locura: la bendita y rompe madres, sonrisa de otros. Caras, gestos, señales, palabras, vida, meneos, todo, todo, es movimiento.
Un atardecer sublime, que arroba, que hace pensar en Dios, es movimiento. Y el movimiento nunca será idéntico a otro por muy semejante que parezca, nace y muere por destino, a cada instante, y no vive, ni muere lo suficiente, como para tener la pretensión de atraparlo o de admirarlo siquiera, a lo mejor ni para imaginarlo, jamás. Sólo una vez en la vida se dice una palabra buena o mala, no importa eso, se ama o se odia, se piensa o se aturde, o se hace una ondulación; por ejemplo: mover la mano es magia, su deslizamiento en el aire, es único, un invento de la creación. Sólo una vez se hace y nunca, que quede claro, nunca más, se repetirá. Parece poco, o insignificante, pero mover un dedo es usar un tiempo y un lugar en nuestro universo, (lo ví en ti Ángeles). Hacer una arruga con la cara, simplemente es grandioso, es evolución, es…¡¡¡vida!!! Filosofía, alimentos, momentos placenteros, corajes, logros, frustración, felicidad, tristeza, ganas de vivir, miedo a la muerte, sexo, soledad, religión, demonios, átomos, nada, locura, pensamientos, ignorancia, sabiduría, amor, dinero, arte y cultura, estatus, libertad, hipocresía, dominación, verdad, el sueño nueve, el movimiento de mi pez en su agua…. todo, no es más que tiempo, y tiempo no es más que movimiento. La muerte misma es transformación, es energía, es tiempo, es… movimiento. Las ideas, las chicas guapas, el ataúd eterno, el baile, el triunfo, la derrota, todo es transitorio, es movimiento; el ahora, el mañana, el ayer, el enojo, la poesía, la subyugación, la cárcel, los celos, el himen, la alegría, los niños, el parque, el trabajo… todo es movimiento. La continuidad, la amistad, los cero comentarios a mi blog, el dinero, el tiempo, el reposo, el movimiento… todo es animación o ejercicio, es movimiento. La hermosa canción que escucho ahorita, no es más que movimiento.
Yo soy un adicto a los ángeles y amo sus movimientos, y también amo y agradezco cada movimiento que yo mismo hago, porque sé, que será el último de mi vida, (como por ejemplo amar intensamente a los ángeles). Y tu, ángel bello, eres el centro de mi fiesta, y lo celebro todos los días. No puedo crear con barro todo el amor que alguna vez imaginé, no soy el autor, solo soy un visitante del museo que pagó su boleto para admirar la gran obra de Dios, el Escultor Maravilloso: ¡Que bella sala!, “Todo es perfecto e inexplicable, felicidades a los creadores”, dejé dicho en el libro de comentarios. Y, ojo, descubrí el gran secreto de Dios, aunque te pido por favor que no lo divulgues: todo es movimiento.
Cada estatismo, cada renovación, o actualidad, o joven, cada pestañeo, cada respiración, cada latido de corazón y aliento, cada idea, cada paso, cada letra, cada mirada, todo es movimiento, y deveras amo ver que te muevas baby, ¡oh lo amo, creéme!. Cada rechazo, cada lágrima, cada sufrimiento, cada imposición, cada bondad, cada maldición, cada acierto, cada miedo, todo es pasajero, es irrepetible, es único, es movimiento. Nuestra edad, es como un Templo de Rechazo, o una Guillotina de Oportunidades.
Aún con todo digo: oh hermosa Inventora de Ilusiones, robada para siempre en esa foto ajena que volví mía para siempre, ¿Que estarás haciendo en este momento?, en este momento efímero, breve. O bien eterno e inalcanzable, en infinita distancia que cabe en un punto; y todo eso y la nada, sabes que no es más que, movimiento. Te amo porque amar no es más que movimiento y eso me pidió Dios que hiciera: amarte. El gran Dios: me dijo “Álvaro, llegas tarde, pero ni modo, apúrate, ve y ama”, y todo eso no es nada más que movimiento.

29 de diciembre de 2005

REFLEXIONES SOBRE UN ÁRBOL CAIDO (BUENOS DÍAS DIOS)

El esplendoroso gigante del jardín de Bellas Artes, -o Plaza Bartolomé de Medina de Pachuca,- finalmente fue vencido por el hombre. Los trabajos para derribarlo, iniciaron el lunes siete de noviembre de 2005. La justificación que esgrimió el personal de la Presidencia Municipal de la capital del estado de Hidalgo para dictar la sentencia de muerte, fue que el cedro había envejecido más de lo conveniente, ya tenía muchas canas y ni siquiera hacía nada por teñirlas para ocultar su edad. El dictamen de los peritos aseguró que parte de sus raíces se habían secado y se corría el riesgo de algún eventual desplome.
Motosierras, hachas, machetes y miradas de curiosos, empezaron a cortar las ramas altas hasta llegar al corazón y tronco principal del insumiso. Tardaron muchas horas, pero al final dominaron y doblegaron al imbatible. ¡Hurra! ¡Se logró, el árbol no se pudo defender!

Al ver el muñón que quedó del rebelde de cuerpo de madera -sólo unos cuantos centímetros de alto,- comencé a imaginar y retrasar el tiempo mentalmente, hasta que el otrora ser vivo, era únicamente una pequeña y frágil semilla.
¿Quién lo sembró? ¿Fue accidental su nacimiento, o fue planeada su ubicación? ¿Qué vio en su adolescencia? ¿Cuántos metros de altura alcanzó en su madurez? ¿Cuántos años subsistió? ¿Alguien más resintió su muerte?

El árbol vivió en la zona, probablemente más hermosa de toda la ciudad: uno de los jardines del ex convento de San Francisco. Sus vecinos fueron siempre el antiguo Colegio Apostólico de Propaganda Fide –después cárcel y ahora oficinas del Instituto Nacional de Antropología e Historia,- y también el viejo hospital, -ahora Escuela de Artes,- El país del árbol fue, y sigue siendo, una plazoleta histórica, añeja, romántica, llena de paseos, palabras, sueños, emociones, vida.

El sitio, por sus condiciones óptimas, siempre ha sido refugio de parejas enamoradas. ¡Cuántas palabras de amor se habrán dicho allí!
Con toda seguridad nuestro árbol fue testigo de muchas declaraciones de amor, de muchos sí acepto y también de muchos dolorosos rechazos. No dudo que numerosos poetas, al amparo de su sombra, -sobre todo en días calurosos- hayan arropado sus mejores líneas o pensamientos a los pies del coloso.
En la plaza, es posible ver hombres y mujeres de todas las edades, casi a cualquier hora, acudiendo a citas o encuentros, algunos verdaderamente muy ansiados por los corazones humanos. De alguna forma, esto también forma parte de la intención, del plan original y de la creación de Nuestro Buen Dios.

Muchos de nosotros acostumbrábamos ir de niños al precitado jardín, y ahí estaba ya el árbol sin nombre, paciente, mirando, moviendo sus hojas y ramas, orgulloso, meciendo su magnificencia, retando a la eternidad, abrigando esperanzas, destejiendo recuerdos, viendo pasar extraños y saludando a viejos conocidos

Pero ahora, el horizonte está incompleto, el robusto tronco ya no estorba a la vista, la parte nororiente de la plaza, como si fuera una mesa de comedor, tiene una silla vacía. Los rayos de sol caen de golpe, pues ya no tenemos la protección de nuestro hasta ahora, olvidado árbol.

El soberbio, el grandote, perdió la batalla, -hay cosas más importantes que la vida pensaron sus jueces,- y con él, murieron muchos de nuestros ratos agradables en el jardín de Bellas Artes. Ha muerto el inmortal, y ahora con el cadáver pretenden realizar una obra de arte, una escultura, por lo que seguramente no sucumbirá del todo.
Sin embargo, gigante del jardín de Bellas Artes, viejo amigo a mí me gustaba mucho más verte vivo, lleno de verdor, sonriente a pesar de los años y vejez –a mi no me lo parecía,- y de la rutina diaria. Te prefería así, que convertido en una escultura, una manipulación morbosa que ocupará la sala de un museo, en el mejor de los casos, o en una exposición al aire libre, para deleite gozoso, o estético, de los que siguen vivos, en el peor de ellos.

Todas las mañanas cuando empezaba la claridad de un nuevo día, tú, querido altanero, levantabas tu alta copa como buen rostro encanecido y mirando el azul del cielo, decías muy quedito, alegre y enamorado de la vida: “Buenos días, Dios” y durante las horas aburridas del día, te empezaban a atacar los recuerdos: entre ellos estaban los boy scouts jugando y corriendo por tus prados; los autos locos por encontrar un espacio para estacionarse; los deportistas que solían darte vueltas –no pocas veces caminando,- para practicar ejercicio; las mil quinceañeras que luciendo sus juventud, anhelos y belleza, quedaban atrapadas en esos fantasmas que la gente les llama fotografías. Y tu savia corría vertiginosamente en tu interior, al recordar las cientos de recién casados que iban a tus cercanías para el protocolo de la foto de bodas. Y los crudos y ebrios, que después de una agitada y larga noche, se dormían en tus pastos tratando de recuperar fuerzas. Los barrenderos que si bien es cierto levantando hojarasca y basura, dejaron sus fuerzas en tu jardín y arrugaron la frente, también es cierto que ellos y sus hijos comieron por su trabajo que era limpiar tus dominios. Seguramente con tu encubridora penumbra fuiste padrino de algunos embarazos. Tú que ya no existes, viste nacer y morir. Salud.

Árbol caído, a lo mejor te enamoraste de la fuente, tu linda vecina que nunca tenía agua y que nunca te correspondió por celos de los otros árboles. Eso no lo sé, nunca lo dijiste. ¡Ah! Y como odiabas a los perros que sin pedirte permiso, te dejaban marcas húmedas. Soportaste lluvias, heladas, sequías, veranos, otoños e inviernos. Sabías que la vida son ciclos. Pero tú ya no alegrarás con tu bello colorido y majestuosidad, la siguiente primavera. Los cientos de pájaros vagabundos ya no encontrarán su casa amable, su hotel, su escondite de viajes.

A veces recordabas que los días más sorpresivos, eran aquellos en los que se efectuaba un acto político, ¡quitaban coches, limpiaban, maquillaban y dejaban aquello irreconocible! Y tu suelo era pisado entonces por damas encantadoras y caballeros muy elegantes. Cuando hacías memorias, -tenías mucho tiempo para eso,- no olvidabas a los músicos y artistas que dejaban escapar su talento a los cuatro vientos. Chavos tocando guitarra y cantando, pintores llevando bajo el brazo sus cuadros, y escritores con el lápiz apretado en la mano en actitud amenazante.
Consejero y sabio de todos los insectos que te visitaban, fuiste escenario de robos de autos, pero nunca pudiste gritar para evitarlo. Y los juegos que tenías, para irla pasando eran tantos y tantos… Tu preferido era competir con los fumadores, ellos arrojaban humo y tú lo combatías con tus exhalaciones. ¡Qué divertido era!

Y luego, cuando no tenías sueño, en el silencio de la noche meditabas: ¡Oh, por que será tan complicado el hombre! Es más fácil ser árbol, pues sólo se le teme a los rayos, pero el ser humano cambia mucho, es complejo: transforman los usos de los lugares conocidos. Ejemplifico: Primero, cuando se inauguró el hospital, todo era algarabía, aunque no ciertamente para los enfermos; después fue cine, y todo mundo comentaba sobre las películas y actores, ahora es teatro y han traído producciones muy reconocidas. ¿Qué será dentro de cien años? Todo aquello llegaste a pensar, árbol derrotado. Tus ramas más altas, vieron, azoradas, crecer a la ciudad, ¡Vaya que ha llegado gente nueva al antiguo Real de Minas! dijiste alguna vez, personas que tú no conocías antes, no los viste cuando eran niños porque no iban a jugar en los atardeceres subyugantes de tu estampa, no los conociste de adolescentes porque no iban a estudiar, leer, o a "echar novio" como dijiste aquél día que una niña hermosa le juró amor eterno a un patán, o simplemente a descansar a tus alrededores, bajo el cobijo de tu brisa, debajo de ese cielo tan particular, que siempre ha causado genuino arrobo.

Y el oxigeno que tu procesabas, ha sido respirado por indígenas, preocupados, fantoches, frailes, enfermeros, elite, desempleados, perdedores, victoriosos, felices, tristes, y hasta por tus propios verdugos antes del cadalso, (incluso por mi mismo y no por poco tiempo); centenares de ellos que ya se adelantaron al viaje sin regreso. Tú siempre estuviste ahí, aunque nadie te mirara, estuviste en las riñas, -alguna vez te despertó el ruido de un balazo,- en las fiestas que siempre se han hecho dentro de los coches – y a veces fuera de ellos,- estacionados en tu cómplice oscuridad, estuviste en las oraciones de los religiosos, en los sueños de los dementes, estuviste, y estás, en mi mente y en mi corazón, que ahora ya no tienen el pretexto de culpar a la belleza del paisaje para decirle a mi amor: TE AMO. Tu amiga la luna lloró tu sepelio, y el silbido de un sereno, ya sin tu resistencia, se oyó más fuerte.

Gigante del jardín de Bellas Artes, ahora lamento que al pasar cerca de ti tantas veces, nunca te saludé. Solo agachaba la cabeza lleno de envidia por tu grandeza, y por que eras poco para mis problemas. Ahora, avergonzado, te digo gracias. Perdóname gigante. Te voy a extrañar. Ya te extraño amigo. Ahora vives en mi, para siempre.

alvaavi@yahoo.com

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