15 de septiembre de 2008

LA FORMACIÓN DE LA CLASE OBRERA EN INGLATERRA

Me permito recomendar ahora un importante estudio sobre el origen y consolidación de la clase trabajadora, justo en el ámbito del país más poderosamente industrializado de su época: Inglaterra.

El texto -cuya autoría se debe a E. Thompson-, está apoyado de alguna forma, en los trabajos de Adam Smith y en otros economistas clásicos ortodoxos de quienes Thompson derivó un pensamiento social hasta alcanzar un prototipo de la historia económica.

La obra polemiza con versiones economistas esquemáticas del marxismo, tiene discusiones dentro y fuera del movimiento comunista, dirigidos a la creación de la nueva izquierda.
Analiza también la tradición laboral inglesa muy contaminada por la ideología capitalista.

Además, el discurso que nos ocupa, reúne una doble condición necesaria para calificar un texto de excelente que es la calidad científica y la voluntad de trascender.

Destaca de manera muy reiterada, la especialización de los oficios, las sociedades de trabajo, los juramentos secretos, o bien las trade unions, que eran incipientes sindicatos y ligas laborales.
A lo largo del libro, Thompson relata las experiencias que la gente vivió, -en el proceso y realidad histórica en términos culturales,- para dar nacimiento a la conciencia transformadora.

El autor considera desde su punto de vista, que la experiencia de clase se relaciona con la forma de producción en la cual los hombres nacen o entran involuntariamente, mientras que la conciencia de clase está expresada en forma cultural, vinculada a tradiciones, sistemas de valores, ideas y formas institucionales. Además agrega la lógica siguiente: “la conciencia de la clase obrera surge del mismo modo, en distintos momentos y lugares, pero nunca surge exactamente de la misma forma”.

Páginas adelante analiza las tradiciones populares y su continuidad, nacida ésta desde el siglo XVIII, aquellas son formas costumbristas que tuvieron influencia en la agitación jacobina de la década de 1790; también revisa la metamorfosis de las influencias subjetivas a las influencias objetivas. Detalla, de manera muy documentada, las experiencias de grupos de obreros durante la Revolución Industrial, en la cual se creó una disciplina de trabajo en talleres y otras factorías cuyas relaciones con la iglesia metodista, eran más que evidentes.

Explica la historia del radicalismo plebeyo llevándolo desde sus orígenes, pasando por el ludismo, hasta legar a la época heroica del final de las guerras napoleónicas, con ciertos contenidos de teoría política y deja entrever la identificación principal de estos grupos, que es la conciencia de clase.
El movimiento ludista de 1811 fue encabezado por los trabajadores de los telares de Lancashire, las fundidoras de Yorkshire, y los calceteros de los Midlands. Por cierto, que Thompson cree que Gravener-Henson (1785-1852), hombre de talento político literario excepcional y líder de los tejedores, era en realidad el famoso Ludd.


De lo anteriormente señalado se concluye que la intención de Thompson en esta obra, es dar un enfoque particular al proceso activo o de trabajo, que subyace tanto en la acción como en el acondicionamiento de clase, que unifican y dan cuerpo a una serie de sucesos dispares y aparentemente desconectados. Se refiere a la materia prima de la experiencia o mano de obra como la conciencia y que, por tal motivo, debe estar relacionada en gente real y en un contexto real.

Los principales problemas expuestos en la obra, son la información de una sociedad activista en la capital de Inglaterra, para conseguir una reforma parlamentaria entre hombres de oficio, tendederos y trabajadores manuales en contra de los reformadores o jacobinos, dicha sociedad fue declarada ilegal y los derechos conocidos con el nombre de Tom Paine fueron proscritos, en tanto que las reuniones organizadas por los inconformes también fueron prohibidas. En 1795 se suspendió el habeas corpus, una institución jurídica que protege la libertad individual y que evita las detenciones arbitrarias (figura similar al Juicio de Amparo del derecho mexicano).

La sociedad de Correspondencia londinense estaba dividida en dos extremos: uno estaba en contacto con los cafés, las tabernas y las iglesias disidentes de Piccadilly, Fleets Street y el Strand; y el otro extremo, al este y sur del río, se veían relaciones con viejas comunidades, como la de Wapping o la de Spitafields.

La preocupación humanitaria entre las clases oprimidas y la demanda de restitución de derechos entre los pequeños gentry y los hombres de oficio disidentes que luchaban por las libertades civiles y religiosas, originó “el despertar de las clases trabajadoras, que hizo temblar a las clases altas”.

Todo esto fue el resultado de las alzas repentinas en los precios por parte de los patrones, responsables de provocar los motines, esta violencia, para Thompson, fue reveladora, ya que mostró un motivo más complejo en el hombre trabajador y en su desasosiego por su desventajosa posición política, económica, laboral y social.
Para 1802, los ayuntamientos pedían representantes en la Cámara de los Comunes, y este reclamo originó los motines por los assessed taxes (gravámenes por tener criados, o por tener perros, usar polvos para el cabello, o por abrir ventanas, entre otros).

Los sentimientos patrióticos de la plebe amenazaron a los jacobinos supervivientes mediante el terrorismo de la muchedumbre. En 1806, los represores creían posible derrotar a los radicales, desplegando recursos muy suyos a saber: soborno y clientelismo.
En las guerras de 1815, se utilizaron a muchedumbres favorables a la iglesia y al rey para aterrorizar a los radicales.

El patriotismo, el nacionalismo, e incluso el fanatismo y la represión, estaban arropados por la retórica de la libertad, libertad de prensa, de reuniones públicas y de elecciones que estaban rigurosamente limitadas.

Hubo tres factores que alteraron la situación: la vertiginosa radicalización de la revolución francesa, la amenaza directa a los intereses ingleses y al equilibrio diplomático en Europa, que representaba entonces el fervor expansionista de la nueva revolución y por último los peligrosos signos de confluencia entre el optimismo revolucionario en Francia y el creciente movimiento jacobino en casa.
La obra aludida de Thompson es en suma, un libro indispensable para el estudioso de las ciencias sociales. Se encuentra disponible en editorial Crítica, en dos volúmenes. Lo sugiero ampliamente

1 comentario:

Lisa dijo...

para ampliar el analisis de de este libro leer "las mujeres en la formación de la clase obrera", un articulo de Joan W. Scott